Apuntes sobre el capitalismo informacional

“Trabajadores propietarios de sus medios de producción no son proletarios. Es necesario elaborar una nueva teoría de las clases sociales”

Nelson Manrique
06 Ago 2019 | 1:25 h

Venimos transitando de la fase industrial del capitalismo a la del capitalismo informacional. Los signos de esta transición son numerosos. En primer lugar, la desaparición de las grandes empresas, con miles o decenas de miles de obreros, y su reemplazo por racimos de pequeñas y medianas empresas enlazadas en red, con algunas decenas de trabajadores. Esto ha provocado la desaparición del proletariado industrial clásico, al desaparecer las grandes concentraciones obreras. De ahí la crisis del sindicalismo y del socialismo. Henry Ford llegó a tener 103,000 trabajadores bajo un mismo techo: 23,000 administrativos y 80,000 obreros industriales. La empresa óptima hoy tiene unas pocas decenas de trabajadores, que manejan máquinas operadas por computadoras, que exigen conocimiento, lo que diferencia a los trabajadores entre sí, dificultando el surgimiento de una conciencia de clase.

El cambio en la composición de la fuerza de trabajo en los países de capitalismo avanzado hace evidente este proceso. En Estados Unidos los obreros industriales representaban el 50% de la Población Económicamente Activa en 1958 y apenas el 16% para el 2016. Mientras tanto, los trabajadores del sector de la información y las comunicaciones constituyen el 80%. Una franja de cinco estados de la región central de los Estados Unidos constituía el denominado iron belt (cinturón de hierro), debido a su concentración obrera. Para hoy se ha convertido en un rosario de ciudades industriales arruinadas por el desempleo, donde se han disparado los índices de delincuencia e inseguridad, y hoy reciben el despectivo nombre de the rush belt (el cinturón de óxido). Su apoyo a Donald Trump en las últimas elecciones fue decisivo para su triunfo. Algo similar sucede con la banlieau, el cinturón de hierro de los suburbios proletarios que rodeaban a París, hoy igualmente arruinado y donde los obreros que antes votaban por el Partido Comunista hoy constituyen una firme base social del fascistoide Rassemblement National de Marine Le Pen. La conciencia de clase e reemplazada por el racismo y la xenofobia. Fenómenos similares se producen en varios países desarrollados más.

El que me parece el cambio más profundo se ha producido en la propiedad de los medios de producción. El control de estos (la tierra, las fábricas, las maquinarias, la materia prima, etc.) por la burguesía constituía el mecanismo básico de sujeción del proletariado: al no tener los obreros medios de producción propios se veían obligados a vender su fuerza de trabajo para poder adquirir sus medios de vida. Hoy el principal medio de producción es la computadora y la inmensa mayoría de los trabajadores son propietarios de una. No hay una diferencia decisiva entre la computadora que tienen en su trabajo y la que tienen en su hogar, y si la hay es a favor de esta última, que es personalizada con el hardware, el software y los periféricos que mejor se adecúan al trabajo y los intereses de su propietario. La propiedad de los medios de producción no es más el mecanismo a través del cual la burguesía somete a los trabajadores.

Esto supone un cambio radical en la estructura de clases. Trabajadores propietarios de sus medios de producción no pueden ser más considerados proletarios. Es necesario elaborar una nueva teoría de las clases sociales para esta nueva fase del capitalismo e investigar empíricamente los nuevos mecanismos de sujeción de los trabajadores.

La crisis de la estructura de clases inevitablemente tenía que provocar la crisis de la sociedad de masas y del sistema político de representación.

Continuaré.