Huellas. Oswaldo Cava perdió a su hermano en el atentado. Segundo Guillén fue el primer policía en acudir al área.
Huellas. Oswaldo Cava perdió a su hermano en el atentado. Segundo Guillén fue el primer policía en acudir al área.

Tarata: historias de sobrevivientes 27 años después

Testimonios. La banda terrorista Sendero Luminoso dejó 25 muertos y 155 heridos. Familiares de fallecidos exhortan a no olvidar el origen y las consecuencias del salvaje ataque.

La República
16 Jul 2019 | 3:41 h

Por Isabella Ordóñez

Un auto Datsun guinda se desliza por la calle Tarata, en el distrito de Miraflores. No tiene placa y, conforme disminuye la velocidad, el conductor huye. Son las 9:20 p.m., un martes 16 de julio de 1992, cuando los 420 kilogramos de dinamita con anfo de este cochebomba estallan. El ataque, orquestado por la banda terrorista Sendero Luminoso, deja 25 fallecidos, 155 heridos e historias de dolor y superación hasta hoy vigentes.

Ayer se cumplieron 27 años del demencial atentado. Para conmemorarlo, un evento se realizó en la misma calle del ataque, al cual asisten sobrevivientes, familiares de víctimas, autoridades y vecinos.

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Entre ellos destaca Oswaldo Cava, quien compartía en aquel entonces un consultorio odontológico con su hermano, Pedro Cava, ubicado en el mencionado bulevar. Él se retiró del local poco antes del estallido, pues su hermano esperaba a otro paciente. No tenía idea de que aquel paciente era su otro hermano, Felipe.

“Cuando sentí la explosión, estaba por el óvalo de Miraflores. Pensé que era otro atentado a la Embajada de Brasil. Pero al llegar a casa mi padre me dijo que había sido contra el Banco de Crédito de la avenida Larco. Caminé hasta Tarata para ver cómo estaba mi consultorio. Recuerdo mucho el olor de la dinamita, muy fuerte y penetrante. Llegué y me encontré con que la calle estaba irreconocible, había un apagón general. No recordaba que mi hermano Pedro estaba en el consultorio y, cuando fui a buscarlo, él estaba tirado junto a mi otro hermano, Felipe. Lo llevamos al hospital de la FAP para ver si se podía hacer algo, pero ya había fallecido”, relata.

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Oswaldo Cava ahora lidera la asociación In Memoriam Tarata y opta por el perdón a los senderistas. También asegura que Tarata marcó el inicio del fin. “Si olvidamos este hecho, vamos a retroceder”, dice. A su lado en la ceremonia, el alcalde de Miraflores, Luis Molina, recalca la necesidad de recordar el daño infringido por el terrorismo: “Queremos establecer una cultura de paz para que esto no vuelva a suceder. Aquí, en el corazón de Miraflores, se gestó el final de Sendero”, resalta.

Segundo Guillén, suboficial retirado, también brinda su testimonio sobre esta tragedia. Junto a su compañero de patrulla iba frente a la Municipalidad de Miraflores cuando escucharon el estallido e inmediatamente acudieron a la zona.

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"Vimos el infierno, candela y humareda –dice–, y encontramos muertos y órganos tirados por la calle. Llegaron más colegas y bomberos e intentamos auxiliar a los heridos, lo cual duró hasta las seis de la mañana. El ataque me dejó una secuela de por vida, porque perdí la audición del oído derecho, pero sí los perdono, porque son personas iguales que nosotros, pero con una mentalidad retorcida".

En setiembre del año pasado, se sentenció a Abimael Guzmán y nueve cabecillas de la organización terrorista a cadena perpetua por este atentado.

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La portada del 17 de junio de 1992

Sendero Luminoso declaró que el ataque a la calle Tarata había sido un “error”, porque estaba dirigido a el Banco de Crédito de la Av. Larco.

Este martes también se cumplieron 36 años de la matanza de Soras. La agrupación terrorista encabezada por Abimael Guzmán asesinó a más de 106 personas en el distrito Soras, al sur de Ayacucho. Hombres, mujeres y niños fueron víctimas de la “caravana de la muerte”.

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