Gobierno Abierto: La última reforma

Maite Vizcarra
10 Jun 2019 | 0:12 h

Las reformas políticas que tienen en vilo al Perú apuntan, en última instancia, a un nuevo paradigma, una nueva manera de hacer política.

Las reformas políticas (6) que tienen en vilo al Perú apuntan, en última instancia, a un nuevo paradigma, una nueva manera de hacer política. Ese nuevo paradigma carece de competencia para convivir con una clase/partidos políticos que se han agotado no solo por el pernicioso efecto de la corrupción, sino porque no han podido adaptarse –entre otras cosas– al peso de una nueva realidad en donde la “desmediatización” de las relaciones desaparece por efecto de la digitalización.

A la gente común no le interesa la política, porque casi que no la necesitan, si todo se soluciona a través del activismo del clic y del meme (clictivismo). Sin embargo, la tecnología digital sigue siendo un buen catalizador de lo que en última instancia están buscando las reformas: hacer más transparente –hasta el tuétano– y participativo el ejercicio del poder.

En teoría, eso es lo que propone el llamado “Gobierno Abierto” –Open Government–, que suele identificarse con la publicación y apertura de datos públicos digitales –Open Data–, pero que claramente es mucho más que eso.

Digamos que, idealmente, la nueva forma de hacer política que se está persiguiendo tendría que empezar a facilitar plataformas digitales de vigilancia, observancia, transparencia y participación ciudadanas. Porque si bien “la calle habla”, esta se ha organizado en los últimos tiempos gracias a la Internet y las redes sociales. En el Perú hay que ampliar el ancho de banda de la participación política, además de la de Internet. Ya.