Las izquierdas y Susana Villarán

Hacia el 2021 la situación de las diversas izquierdas, rotas, achicharradas o aún con esperanzas, debería estar marcada por una urgente renovación.

Hacia el 2021 la situación de las diversas izquierdas, rotas, achicharradas o aún con esperanzas, debería estar marcada por una urgente renovación.

José Miguel Castro se le ha adelantado a Susana Villarán en el tema de la colaboración eficaz; en ese sentido, la deja a ella sin piso para “entregar información”. Rosa María Palacios, después de entrevistarla en Radio María ayer lunes, sostuvo que Villarán no tiene posibilidades de aportar nada como colaborador eficaz y que tal vez solo a través de la “confesión sincera” sea posible acceder a una rebaja de un tercio de la condena. Mientras tanto es probable que este jueves se dicte prisión efectiva, lo que implicaría realmente un fuerte golpe a las izquierdas diversas, incluso las más radicales (no olvidemos que Gregorio Santos está también en un proceso por corrupción).

Juan Carlos Tafur ha expresado que la conducta delictiva y mentirosa de Villarán afecta a toda “la izquierda moderada”, que ahora tras la confesión y posible prisión preventiva, esa izquierda moderada que gestionó el municipio se suma al “elenco achicharrado de la política peruana” sin posibilidades para el 2021. ¿Prado y Castro son de izquierda? Mmmm…

La congresista Indira Huillca, de Nuevo Perú, ha dicho en un diario local que Villarán “no es una persona que represente a la izquierda peruana. Es alguien que, siendo apoyada por la izquierda fue haciendo todo lo posible para alejarse de quienes la ayudaron. De hecho, el partido Frente Amplio surgió como respuesta al proceso que ella intentaba construir: una izquierda sin ningún tipo de crítica”.

Es cierto que Villarán, incluso antes de asumir el cargo, rompió con sus aliados del Movimiento Nueva Izquierda —suborganización de Patria Roja— a través de una carta y luego en la gestión con todos aquellos que hasta fueron sus alfiles, como con Marisa Glave. Pero no por eso la percepción del público en general dejará de ver a Villarán como “de izquierda”. Los enemigos se encargarán de subrayarlo.

Hacia el 2021 la situación de las diversas izquierdas, rotas, achicharradas o aún con esperanzas, debería estar marcada por una urgente renovación: algo muy difícil debido al archipiélago de diferencias de Nuevo Perú o a la endogamia del Frente Amplio. Por otro lado, aceptar el autoritarismo de izquierda, sería el gran fracaso de las nuevas agendas que incluyen la perspectiva de género, la inclusión de los LGTBI, la preservación de los bienes naturales y la consolidación de una nueva manera de entender la democracia representativa radicalizándola.

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