Elusión tributaria: ¿al fin parió Paula?

Humberto Campodónico
08 May 2019 | 0:10 h

Antier se promulgó el DS-145-2019-EF, que combate la elusión tributaria, por la cual se deja de recaudar entre S/  3,000 y 5,000 millones anuales por impuesto a la renta de las empresas.

Antier se promulgó el DS-145-2019-EF, que combate la elusión tributaria, por la cual se deja de recaudar entre S/  3,000 y 5,000 millones anuales por impuesto a la renta de las empresas, como lo ha dicho el premier Del Solar. En el 2018 se recaudaron S/ 26,000 millones por el IR de Tercera Categoría: la elusión es entonces cerca del 20% del total.

La elusión es distinta de la evasión. Mediante la evasión la empresa, a sabiendas, transgrede la ley, mientras que con la elusión se utilizan los vacíos legales para dejar de pagar impuestos. No se viola la ley. Se la elude. 

El combate contra la elusión tiene décadas y existen normas explícitas en EEUU, Europa y muchos países de la Región. La OCDE, el club de países ricos al que el Perú quiere acceder, impulsa esta ley, aun cuando no es requisito indispensable. Pero, claro, el país queda muy mal si no la tiene, por razones obvias: ¿quieres ingresar a la élite mundial pero no combates la elusión? 

La Norma XVI fue aprobada en el 2012. Pero la presión empresarial hizo que no se promulgue el reglamento. En el 2014 se le “suspendió”. En setiembre se promulgó el DL 1422, que permite aplicar la Norma XVI. Siete años después, “parió Paula”. 

El DS establece que un Comité Revisor de la SUNAT determine la elusión mediante el análisis de “siete situaciones enunciativas” (art. 6). Entre ellas tenemos: reestructuraciones empresariales “con apariencia de poca sustancia económica”; “transacciones a cero o bajo costo que terminan por minimizar o cancelar los costos y ganancias no tributarias”. 

Estas “situaciones” tienen que haberse realizado mediante la “planificación fiscal”, que es propuesta al Directorio por el gerente general. Para no ser responsables solidarios, el director (o los directores) tiene que manifestar su disconformidad, haciéndola constar en Acta o por Carta Notarial. La elusión, por tanto, no es casual. Es producto de una decisión consciente.

El DS 145 dice que, en caso de encontrarse responsabilidad, el dolo y la negligencia grave no tienen naturaleza penal. También se establece que deberán pagarse los impuestos eludidos. No queda claro si habrá multas por la elusión cometida. 

Hasta aquí todo bien. Pero el partido no ha terminado pues el Congreso tiene en agenda modificaciones al DL 1422, que afectarán al DS 145. Y hace dos meses que no las discute. La Confiep ha dicho que debiera modificarse la no retroactividad, así como la responsabilidad solidaria. Veremos.

La Norma XVI se da días después de la aprobación en el Congreso del control previo de las fusiones empresariales. Debiera seguirle la derogatoria de muchas exoneraciones tributarias, sobre todo las ligadas al sector financiero, extractivo y de juegos de azar. Y deberían recalendarizarse también las devoluciones del IGV, que ascienden a S/ 16,000 millones anuales. 

Debe reforzarse la capacidad recaudadora de la SUNAT (y de Indecopi para el control de fusiones), que tiene deudas empresariales por cobrar por la suma de S/ 11,000 millones. El Perú está en los últimos lugares en materia de recaudación tributaria, lo que reduce el presupuesto, afectando todo el aparato del Estado, la inversión social y, sobre todo, la necesaria inversión pública. Eso debe terminar. 

El dogma de que el libre mercado arregla todos los problemas –no combatió la elusión tributaria ni la concentración empresarial– puede y debe ser superado en aras de una relación más equilibrada entre mercado y Estado, ¿no es cierto?