Carlos Castillo fue proclamado como arzobispo de Lima

La República
3 Mar. 2019 | 06:01h

Llamado. Pidió a recrear la Iglesia y realizar el sueño del Concilio Vaticano II de tener una iglesia sencilla, pobre y pascual. También demandó no esconder errores, pecados y hasta delitos.

En un ambiente de mucha fe y esperanza, el sacerdote diocesano Carlos Castillo Mattasoglio fue ordenado obispo y proclamado como el trigésimo tercer arzobispo de Lima.

A la Basílica Catedral llegó en procesión desde la parroquia de San Lázaro, en el Rímac, junto al cardenal Pedro Barreto, seminaristas, sacerdotes, jóvenes de la Pontificia Universidad Católica del Perú y muchos fieles.

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En el altar tomó asiento cerca del sacerdote Gustavo Gutiérrez. 

El rito de la ordenación fue realizado por el nuncio apostólico del Perú, Nicola Girasoli, tras darse lectura al documento de su nombramiento, firmado por el papa Francisco. En la ceremonia participaron también los cardenales Luis Cipriani y Pedro Barreto.

Luego recibió la imposición de manos de los obispos. Hasta él llegó en silla de ruedas monseñor Luis Bambarén y Carlos Castillo lo recibió con especial estimación.

Se hizo mención a la esperanza que los fieles depositaban en él, no solo por su larga experiencia como párroco del Rímac, docente de la Universidad Católica, teólogo y guía, sino también porque conoce al pueblo de Lima y sus desafíos.

El presidente del Conferencia Episcopal peruana, monseñor Miguel Cabrejos, le dio la bienvenida a esta organización religiosa y expresó su deseo de que Dios le dé un corazón sabio e inteligente para santificar, enseñar y gobernar pastoralmente a la Arquidiócesis de Lima. 

Nueva iglesia

En su alocución, ya ungido como arzobispo de Lima, Carlos Castillo hizo suya la práctica de Santo Toribio de Mogrovejo, quien optó por salir hacia la periferia de Lima, donde estaban los pobres, y dejó la capital para convertir la periferia en el centro de su sede. 

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"Ahí están los cristos sufrientes que creen y luchan, que nos llaman a construir con ellos esa iglesia-hospital de campaña que el papa Francisco reclama. Por eso nuestra arquidiócesis está llamada a realizar el sueño del  Concilio Vaticano Segundo, que se tradujo en la gran reunión de Medellín hace 50 años, en la que se nos diseñó una iglesia sencilla, pobre misionera y pascual, como lo he plasmado en mi escudo", señaló.

En otro pasaje de su intervención el arzobispo Carlos Castillo subrayó la necesidad de recrear la iglesia en un momento aciago para ella. Se pronunció por la importancia de dar signos de transparencia sin esconder los problemas; reconociendo los errores, pecados, y hasta delitos, que si existen deben ser enfrentados con la justicia y la verdad.

"Nunca la iglesia y menos la jerarquía eclesial puede ser cómplice de abusos y delitos. Transparencia, para que la iglesia pueda ser creíble", dijo entre fuertes aplausos de la feligresía.

“El que sea cura y no obispo marca una señal interesante”

El sociólogo David Sulmont manifestó que el nombramiento de Carlos Castillo como arzobispo de Lima significa un giro hacia la atención de temas sociales, postulado que el papa Francisco tiene presente en su pontificado.

"Carlos Castillo está alineado con esta opción, es amigo de Gustavo Gutiérrez, quien estuvo en su consagración.

Además es una persona con fuerte preparación filosófica y teológica, capaz de analizar situaciones complejas y escuchar.

Al igual que el papa Francisco, es defensor del medioambiente; tiene esa sensibilidad, y siempre se moviliza en bicicleta.

"El hecho de que el arzobispo sea un cura y no un obispo marca una señal interesante", comentó.