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Sharmelí Bustíos: Una hija que lleva 30 años buscando justicia para su padre

La Republica
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Memoria. Sharmelí clama por todas las víctimas de la violencia política que sufrió el país. Pide que no las sigan viendo como parte de una estadística.

Sus lágrimas de indignación conmovieron a los limeños tres días antes de las elecciones municipales y regionales de octubre último. "¿Cuánto vale un juez en este país? ¡Qué sentencia tan vergonzosa!", reclamó entonces Sharmelí Bustíos al culminar la audiencia cuando absolvieron a uno de los acusados por el crimen de su padre, el periodista Hugo Bustíos, en Huanta.

"Tres años y dos meses de juicio oral contra el ahora 'absuelto' Daniel Urresti del asesinato de mi padre, significó una dura lucha contra el poder y la impunidad que durante 30 años han desgastado y han generado profundo dolor a mi familia, principalmente a mi madre (que falleció hace dos años), quien durante 28 años estuvo al frente para alcanzar justicia, tantas veces negada, pisoteada y burlada", refiere ahora.

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Ella es una de las miles de hijas, madres, esposas, padres o hermanos de las víctimas que dejó la violencia política que asoló nuestro país entre 1980 y el 2000, y que lamentablemente la coyuntura deja en el olvido.

Su voz cobró interés mediático este año también por la coyuntura, ya que Urresti postulaba a la Municipalidad de Lima y hasta llegó a ocupar el primer lugar entre los favoritos.

"Lo que pasó el 4 de octubre, vísperas a las elecciones municipales, evidenció la parcialización de los magistrados del Colegiado B, de la Sala Penal Nacional, presidido por Miluska Cano, quien recientemente sale fotografiada a lado de otras juezas amigas del prófugo César Hinostroza. La absolución del acusado pese a contar con suficientes pruebas que determinan su responsabilidad en el asesinato de mi padre, fue un duro golpe y de un dolor indescifrable", reitera Sharmelí, quien asistió a casi todas las audiencias durante el tiempo que duró el juicio oral.

Considera que los jueces fijaron la lectura de sentencia con el fin de favorecer la candidatura del procesado. "Pero el cálculo político les jugó un duro revés pues el asesinato de un periodista no es un portaaviones político, sino un delito de lesa humanidad que debe ser sancionado con sentido de verdadera justicia", señala.

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Y, efectivamente, tres días después de la sentencia, la tendencia electoral dio un vuelco y Jorge Muñoz pasó del segundo al primer lugar con más de 35% de votación.

Actualmente, el expediente está en la Corte Suprema de Justicia que en los próximos meses debe emitir su pronunciamiento si ratifica la sentencia absolutoria o la anula. "Nosotros esperamos que sea declarada nula la vergonzosa absolución. Nuestra batalla legal por hallar justicia no ha terminado", apunta.

Dolor por las víctimas

Sharmelí Bustíos destaca la valentía de los familiares de los miles de muertos y desaparecidos que pese a su dolor los siguen buscando y reclamando justicia, muchos de ellos por más de tres décadas.

"Bajar los brazos solo favorece a los verdugos, que tratan de que sus delitos queden olvidados bajo la mirada cómplice de un sector de la justicia débil y parcializada. Pero a más negación, más memoria, más clamor, más lucha, pues nuestros muertos y desaparecidos duelen y hacen falta", expresa.

Ella bien sabe lo que se siente extrañar sus abrazos, su cariño, su irreemplazable presencia.

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"Dejen de ver a nuestros muertos como frías estadísticas. Detrás hay un padre, un hermano, un esposo, un amigo, es decir, un ser humano con sueños y proyectos de vida", invocó a los peruanos.

Para ella, así como para los familiares de las más de 69 mil víctimas que dejó la guerra interna en Perú, podrán pasar muchos años, pero las ausencias seguirán doliendo.