Deben irse ya

La Republica
Editorial

No hay lugar en la justicia para el grupo delictivo enquistado en el CNM y el Poder Judicial.

Una serie de audios difundidos por el portal IDL- Reporteros compromete gravemente a tres miembros del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), a un vocal supremo y al presidente de la Corte Superior de Justicia del Callao. Los diálogos han provocado estupor y cólera en la opinión pública por tratarse de encumbrados funcionarios cuya función es administrar justicia y protegernos con diligencia de la impunidad y sevicia. En lugar de ello, traicionando el encargo, se han portado como los infractores a la ley que deberían sancionar y rechazar.

Los audios revelan que el presidente de la Corte Superior de Justicia del Callao, Walter Ríos; los miembros del CNM, Julio Gutiérrez, Guido Águila e Iván Noguera; y el vocal supremo y presidente de la Segunda Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, César Hinostroza, realizaron cambios de favores, designaron ilegalmente a funcionarios, coaccionaron a sus subordinados, gestionaron facilidades a oscuros aliados e hicieron trampa en los exámenes de admisión para el nombramiento de magistrados.

El más reprobable de estos enjuagues corresponde al vocal supremo Hinostroza, a quien se le escucha negociar la sentencia de un caso de violación sexual a una menor de edad, preguntando si al acusado le debe rebajar la pena o absolverlo.

Los diálogos descubren que en la Corte Superior del Callao opera un grupo delictivo al que están asociados los magistrados mencionados. Las operaciones develadas indican que los miembros de este grupo borraron las distancias entre el CNM y los magistrados cuya conducta deben vigilar, estableciéndose entre ellos un juego de prácticas ilegales y beneficios perversos. Este grupo delictivo ha suprimido de su actividad la palabra ‘justicia’ y la ha reemplazado por ‘prebenda’.

La continuidad de los miembros de ese grupo en sus cargos es una ofensa a la democracia y a la decencia. Sin embargo, con aviesa prepotencia, y lejos de aceptar sus responsabilidades, han respondido presentándose como víctimas de la violación de su intimidad, atrincherándose en sus puestos.

Sobre varios de ellos se han difundido informaciones que no hacían recomendable su elección. No obstante, pudieron más las presiones y las gestiones de partidos y grupos de interés que los colocaron en la posición que hoy deshonran. Ahora mismo, luego de conocerse el contenido de los audios, el fujimorismo y el Apra, valedores de varios de los denunciados, los siguen protegiendo.

En las últimas horas se han puesto en marcha algunas medidas que deberían acabar en la destitución de los miembros de ese grupo delictivo. No obstante, Fuerza Popular actúa con pies de plomo y nadie garantiza que por otro lado no se haya puesto en marcha una estrategia de impunidad. La ciudadanía debe permanecer alerta para evitar que esta vez, como en otras, se salgan con la suya los transgresores. Solo hay una salida: que se vayan. Con ellos en sus cargos, no habrá ni un solo ápice de cambio en la justicia peruana.