Medidas complementarias

El liderazgo político de la economía, más allá de las buenas relaciones con el Congreso.

16 May 2018 | 6:05 h

La recepción de las recientes medidas tributarias están marcadas por tres reacciones, la aceptación de la opinión pública y del liderazgo político del país, la crítica de una buena parte de las empresas de los rubros afectados, y las sugerencias de los especialistas que rápidamente han elaborado una lista de medidas complementarias que permitan la sostenibilidad a los cambios realizados.

Estas sugerencias se relacionan con el crecimiento. Se acaba de reportar que el PBI de marzo creció 3,93% en comparación con el mismo mes del año anterior, por debajo de lo esperado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que estimaba un crecimiento del 5%.

Este crecimiento se debe a los sectores minería, hidrocarburos, servicios, agropecuario y, en menor medida, industria. En estos datos sobresalen los bajos resultados del sector construcción, hasta hace dos años uno de los motores de la demanda interna.

No obstante, un gran nudo por resolver sobre todo este año es la baja tasa de crecimiento de la inversión pública. Si bien esta se ha recuperado en abril respecto de la fuerte contracción de marzo, en que cayo 4,6%, es un aspecto pendiente de la política económica del corto plazo, especialmente en el caso de los gobiernos locales y regionales cuyos jefes de pliego terminan sus períodos. Si se reconoce desde el MEF que la inversión pública es el motor del crecimiento, debe honrarse esta prioridad con medidas eficaces, las que se esperan hace algunas semanas.

Por otro lado, debe considerarse que la reducción del gasto, el cual el MEF estima en cerca de 2 mil millones de soles, debe estar acompañada de medidas de traslado de estos recursos a actividades que garanticen un gasto eficaz y seguro, para evitar que la reducción de gasto tenga un efecto recesivo. De hecho, los 1.700 millones de soles que se recaudará por los aumentos del ISC irán al tesoro, pero debe saberse igualmente el destino rápido de esos ingresos. De lo contrario, la economía peruana se privará de 3.700 millones de recursos que estaban destinados a circular internamente.

Finalmente, debe recordarse que el mensaje central de esta hora es la reactivación y es ella la asignatura pendiente del nuevo gobierno. Es obvio que para este cometido es crucial reducir el déficit fiscal y mejorar la recaudación y vigilar de modo ineludible, pero ambos propósitos son parte de un agresivo proceso de impulso de la economía. En ese sentido, también merece tomar en cuenta la reciente nota crítica del FMI respecto al Perú que ratifica la previsión de crecimiento de 3,7% para este año –rebajado en abril pasado desde el 4%– a condición de llevar adelante una política contracíclica.

Como ha sucedido en otras oportunidades, ciertamente en contextos más angustiantes, se precisa de un liderazgo político de la economía que vaya más allá de las buenas relaciones con el Congreso; una actitud permanente que coloque los énfasis a través de medidas específicas, que predique, distribuya confianza, explique medidas y sea capaz de entregar certezas de que este año, que no es malo en comparación al anterior, puede elevar el bienestar de los peruanos.

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