Antisemitas y antiislámicos, por Mirko Lauer
"El racismo es una plaga que nunca llega a desaparecer del todo. Que lo digan los pueblos originarios de las Américas, o los enconados pueblos de Asia".

En estos días se habla de atajar el antisemitismo y el antiislamismo, como si fueran categorías iguales. La guerra en curso no ayuda a establecer diferencias pertinentes. Ninguna de las dos pasiones es buena. Pero se trata de fobias, o si se prefiere odios, que vienen de lugares diferentes, y tienen sentidos distintos, y manifestaciones muy variadas.
La guerra Hamás-Israel es hoy el pretexto para que los grupos neonazis ventilen un antisemitismo que hereda cientos de años de intolerancia religiosa y étnica por casi todo occidente. Para estos grupos, árabes y judíos son igualmente semitas, y odiar a uno nunca significa querer al otro, y la política no está en el fondo del asunto.
El antiislamismo de la antigüedad que lanzó las cruzadas fue, como el antisemitismo en Europa misma, un mal incubado en la cristiandad. Es decir una suerte de exceso religioso de la Edad Media. La propia reconquista de España puede ser vista como una lucha por el territorio, antes que un impulso étnico o religioso propiamente dicho.
El antiislamismo de hoy es otra cosa. Es Europa reaccionando al desborde hacia sus ciudades de migrantes musulmanes sin mucho deseo, si alguno, de asimilarse a la cultura occidental. Unos pocos de ellos militantes o simpatizantes del islamismo radical y terrorista de Medio Oriente, responsable de horrendos atentados en Europa.
La actual invitación a suprimir los dos antis es una suerte de llamado a suspender la guerra de Gaza en el acto. Como si el sangriento conflicto estuviera impulsado por esos dos odios, y estos fueran equivalentes y paralelos. Pero las guerras modernas son por territorio, más que por fe religiosa, por más que se quiera dar esa impresión.
Dicho todo esto, el antisemitismo pre-Gaza y extra-Gaza es un fenómeno que ya venía en alza, de la mano con el crecimiento de la extrema derecha en el mundo (podemos incluirle a la extrema derecha del propio Israel, cómo no). Hoy todo eso tiene mucho de imitación kitsch de la historia del derrotado Adolf Hitler.
Esta es la pieza clave en la estrategia militar de Hamás: lleva bajo su control desde el 2007

El racismo es una plaga que nunca llega a desaparecer del todo. Que lo digan los pueblos originarios de las Américas, o los enconados pueblos de Asia. Pero odioso como es, el racismo no es el principal causante de las guerras. En estos tiempos mucho más aportan a ese tema los asuntos económicos.















