Separatismo neofascista, por Inés Flores
“Muchas veces las protestas legítimas de los pueblos son utilizadas por intereses ajenos para llevar agua hacia su turbio molino...”.

La protesta de estos días ha sido aprovechada por pequeños sectores radicales para infiltrar la idea de formar una república autónoma teniendo como base el sur del Perú. La propuesta viene del Movimiento Al Socialismo (MAS), de Bolivia, liderado por Evo Morales, la cual fue llevada al papel por su exvicepresidente Álvaro García Linera.
De acuerdo a este engendro reaccionario y neofascista, la nueva república se conformaría con los departamentos de Cusco, Puno, Arequipa, Madre de Dios, Moquegua y Tacna, más algunas comunidades aymaras del norte de Bolivia, de Chile y de Argentina a las que se solivianta contra los sectores “blancos” y “oligárquicos” de la capital. De esta manera, García reemplaza la lucha de clases por la guerra racial y étnica.
Sin embargo, no es difícil advertir que esta propuesta lleva el puñal bajo el poncho. Se trata de la nueva y astuta estrategia boliviana para conseguir la salida al mar de este país a través de territorios peruanos. Este es el pastel venenoso que algunos grupos radicales de Puno y Arequipa se han tragado y andan proclamando alegremente contra el Perú.
Ha hecho bien la Fiscalía en abrirle investigación al presidente del Frente de Defensa del cono norte de Arequipa, Felipe Domínguez Chávez, quien, aprovechándose de los indignados manifestantes, venía difundiendo la idea de crear una nación independiente del sur, separada del Perú. Este es un grave delito contra la soberanía nacional y la integridad del territorio patrio.
Muchas veces las protestas legítimas de los pueblos son utilizadas por intereses ajenos para llevar agua hacia su turbio molino. Evo, García Linera y sus fachos nativos andan en esa tarea. No hay que perderlos de vista.






