Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

Más columnas

Lucia Solis

“Lightyear” y los ideólogos del odio23 Jun 2022 | 7:23 h

Lucia Solis

Paleontología jurídica16 Jun 2022 | 7:37 h

Lucia Solis

Trabajo sexual es trabajo, por Lucia Solis 02 Jun 2022 | 5:23 h

Menstruar en igualdad, por Lucia Solis

“Entender que la regla es normal, que las mujeres menstrúan como también lo hacen hombres trans y personas no binarias, y que implementar bajas laborales por menstruaciones dolorosas no le quita derechos a nadie, sino que los amplía, es abrir la conversación, es educarse en igualdad”.

Hace poco más de una semana, España aprobó la reforma de la ley de aborto actual. No solo las adolescentes de 16 años podrán ejercer su derecho a decidir sobre sus cuerpos sin tener que pedir permiso a su madre o padre sino que, además, se ha agregado una figura novedosa y necesaria: el acceso a las bajas laborales por reglas incapacitantes. Todo esto, en el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres que se reivindica el próximo 28 de mayo.

Este nuevo lineamiento en la ley española habilita una nueva categoría de incapacidad temporal especial, vigente desde hace más de 60 años, para aquellas mujeres y personas que tengan períodos menstruales dolorosos que les impidan desarrollar de forma normal su trabajo. Un avance en materia de derechos que, además, saca de la sombra y desestigmatiza la menstruación y las experiencias dolorosas derivadas de ella que experimentan miles de personas.

Por supuesto, y como suele pasar cada vez que se visibilizan en la esfera política los derechos de las mujeres y personas de diversidades sexogenéricas, hay ‘’peros’' con argumentos sexistas e indolentes. Por un lado, quienes se burlan diciendo: ‘’entonces, si me duele el pelo, ¿puedo no ir a trabajar’', aquellos que piensan que ahora todas van a fingir dolores para ausentarse de sus puestos de trabajo y hasta el alegato de que, con esta medida, se ‘’estigmatiza’' la regla. Y la lista sigue.

Lo cierto es que las bajas laborales por enfermedad existen en todo el mundo y son conquistas de las luchas obreras para trabajar de forma digna. No son novedades. La diferencia es que ahora, en España, cuando la incapacidad temporal sea causada por la menstruación, ya no hay necesidad de mentir ni de sentir vergüenza. Se creerá a las personas que lo necesiten como se cree a otros trabajadores que manifiestan enfermedades o situaciones de dolor insoporables no relacionados a la regla. Que la menstruación existe, que la viven más de la mitad de la población y que para algunes puede ser dolorosa a niveles inhabilitantes no son ocurrencias, es un hecho y una condicion que tiene nombre: dismenorrea. No es estigmatizar, es aplicar la perspectiva de género. Por fin.

Aquí, en el Perú, la menstruación también puede ser un factor de desiguadad. Más allá del costo económico de las compresas u otros insumos, existen niñas y mujeres para las que ‘’estar con la regla’' no implica solo incomodidad, sino también ausentismo escolar, menstruar sin agua ni desagüe, enfrentarse a desinformación y prejuicios en sus casas o colegios, y otros aspectos derivados del desconocimiento y la estigmatización.

Frente a esta situación, en marzo de 2021 se promulgó la ley 5797 que busca ‘’garantizar el suministro de productos de higiene menstrual a todas las mujeres que lo soliciten en establecimientos públicos de salud, centros educativos, albergues y establecimientos penitenciario’' presentada por la excongresista Arlette Contreras. Un avance que posiciona a la salud menstrual como un derecho y que reconoce que el acceso libre y consciente a estos insumos es una forma de compensar aquellas desigualdades estructurales que afectan a tantas niñas, mujeres y otras diversidades sexo genéricas en el país.

Pero mientras este ley se pone en marcha, existen otros esfuerzos que pueden hacerse para que la menstruación forme parte del aprendizaje y la construcción colectiva de la salud: el desarrollo de una educación sexual integral con perspectiva de género y de diversidad, la misma que aún tenemos que defender ante los ataques de coaliciones conservadoras. Porque entender que la regla es normal, que las mujeres menstrúan como también lo hacen hombres trans y personas no binarias, y que implementar bajas laborales por menstruaciones dolorosas no le quita derechos a nadie, sino que los amplía, es abrir la conversación, es educarse en igualdad.