Lucia Solis

Lucia Solis

Casa de Brujas
Periodista feminista, activista y editora de género en Grupo La República. Licenciada en Comunicación y Periodismo por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y máster en Estudios de Género por la Universidad Complutense de Madrid (en curso). @lamenstruante lucia.solis@glr.pe

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¿Periodismo feminista? ¡Periodismo feminista!, por Lucia Solis

El periodismo feminista no solo cumple los estándares de un periodismo responsable, sino que va más allá.

‘’El periodismo que no tiene perspectiva de género no es periodismo, es propaganda del patriarcado, es defensa del status quo’', lo dijo Catalina Ruiz-Navarro, periodista feminista colombiana y fundadora del medio Volcánicas.

Esta declaración puede sonar desafiante para muchas y muchos comunicadores; absurda, peligrosa y, quizás, inentendible. Es normal. Los profesionales de la comunicación (o de cualquier otra especialidad) no nos formamos con el enfoque de género; es decir, en comprender que vivimos en una sociedad históricamente desigual entre hombres, mujeres y diversidades sexo genéricas; y que estas brechas tienen como consecuencia los cientos de feminicidios y otros casos de violencia de género que enfrentamos anualmente y, por supuesto, que esta desigualdad está entramada y avalada en todos los ámbitos de la sociedad. Incluido el periodismo, el cuarto poder que ha normalizado la violencia simbólica (y muchas veces explícita) contra las mujeres basándose en su supuesta ‘’objetividad’'.

El periodismo feminista postula que la ‘’neutralidad’' es una quimera, una teoría inalcanzable e improbable. Toda información, producida por hombres o mujeres, es subjetiva de cierta forma. Los enfoques, los titulares, las imágenes elegidas, los elementos considerados principales, las problemáticas que se deciden cubrir, están atravesadas, queramos o no, por nuestro nivel socioeconómico, nuestra etnia, nuestro género, etc. Y no está mal. Estas características son inherentes a nosotrxs. No tendríamos que abandonar las luchas que nos motivan y no podemos despegarnos de nuestros privilegios. Pero podemos reconocerlos. Esto no significa perder la seriedad ni la rigurosidad. Y el periodismo feminista, aunque sus detractores argumenten lo contrario, no solo cumple los estándares de un periodismo responsable, sino que va más allá.

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¿Por qué un periodista que investiga y destapa casos de corrupción no es considerado un activista a favor de una sociedad más justa? ¿Por qué en el periodismo deportivo es una regla no decir el equipo de cada periodista y pueden hablar a favor o en contra de tal o tal cuadro sin que se les cuestionen sus motivaciones? ¿Por qué lxs periodistas que tienen determinadas posturas sobre el Gobierno y las argumentan no son invalidados por ser poco ‘’objetivos’'?

A lxs periodistas feministas no solo se les hostiga, sino que se les increpa y descarta como profesionales serias y capaces por hacer el trabajo que el periodismo tradicional nunca se atrevió. Porque estar en contra de las desigualdades, la violencia de género explícita, simbólica, la sub representación de mujeres y diversidades sexo genéricas en los medios, el tratamiento morboso y sexista que se le da a todo tipo de informaciones, no se basa solo en ‘’creencias’', es tomar postura frente a hechos investigados y verificables.

Lxs periodistas feministas trabajan de manera transparente: visibilizan sus luchas, exponen sus propias contradicciones y se colocan del lado de las personas sistemáticamente violentadas. Todo esto con rigurosidad y ética periodistica. Mientras muchos piensan que atentan contra la ‘’verdadera’' esencia del oficio, ellxs arriesgan sus trabajos, salud mental y futuras oportunidades laborales por mantenerse fieles a sus convicciones, las mismas que las llevan a hacer un trabajo completo y disruptivo en un gremio acostumbrado a los dogmas.

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Sin embargo, aún con todo el avance y esfuerzo tantas mujeres y diversidades periodistas en todo el mundo, esta forma de comunicación no llega, aún, a ser masiva. Por eso, los esfuerzos por visibilizar su importancia son cruciales. Uno de ellos es el Festival Zarelia de Periodismo, Medios Digitales, Género y Feminismos, surgido en Ecuador y organizado por El Churo y Wambra EC, dos espacios que buscan tejer redes entre comunicadorxs de toda Latinoamérica con la consigna de que ‘’hacer periodismo feminista nos permite mirar la realidad con lentes más amplios’'.

Frente a esta declaración surgen los cuestionamientos: ‘’¿Cualquier cosa sin perspectiva de género está mal y favorece al Patriarcado entonces?’’, ‘’¿No se está siendo totalitario en esa forma de pensar?’’, son comentarios reales extraídos de redes sociales. La respuesta a la primera pregunta es que sí, toda información que se precie de ser periodística y que no tenga como premisa el enfoque feminista, de género, es una información incompleta que no tiene en cuenta la situación de desigualdad en la que vivimos y que, por esa omisión, legitima al patriarcado, aquella organización social excluyente y basada en el dominio masculino frente al sometimiento femenino presente en todas las instituciones públicas, privadas y en nuestra vida diaria.

Y no, no es una forma de pensar ‘’totalitaria’', sino incluyente, diversa e igualitaria. Cuestionar las certezas del periodismo no es imponer, es una invitación al diálogo y al auto descubrimiento.