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Antaurismo de derecha

“Con el Frente Patriótico busca ampliar la base ideológica de Renovación Popular y sumar apoyos en sectores donde tiene poca llegada, como el sur, pero ¿a qué precio?”.

La imagen de un hombre maduro y algo subido de peso que, de pie frente al Palacio de Justicia, ante un trono blanco, mullido y lustroso, recibe la adhesión de un grupo de uniformados ha desatado una verdadera tempestad de opiniones y amenaza con redefinir el curso de las elecciones presidenciales. Desde que se anunció la alianza entre Renovación Popular y el Frente Patriótico Democrático he conversado con varias personas para tratar de entender su lógica. Simpatizantes de Rafael López Aliaga incluidos, nadie le encuentra explicación.

Es verdad que el Frente Patriótico es liderado por Virgilio Acuña, pero ¿no se formó al escindirse del proyecto encabezado por Antauro Humala, responsable del «Andahuaylazo», una sublevación donde fueron secuestrados y asesinados policías, gravísimos crímenes por los que purga una condena de 19 años de prisión? ¿No postulan Acuña y sus seguidores que Humala es un «preso político», que se encuentra encarcelado «por luchar contra la corrupción»? ¿Tienen alguna diferencia de fondo con el etnocacerismo, ese pensamiento totalitario y racista emparentado estrechamente con el fascismo? ¿No saben López Aliaga y su gente que Humala no emprendió esa asonada solo, sino que estuvo acompañado, justamente, por estos reservistas, quienes arriesgaron la vida por él, pusieron en práctica sus órdenes y siguen admirándolo, como lo demuestran sus uniformes con el nombre «Antauro» bien visible?

En teoría, el acercamiento con el Frente Patriótico busca ampliar la base ideológica de Renovación Popular y sumar apoyos en sectores donde tiene poca llegada, como el sur del país. Pero ¿a qué precio? ¿Nadie calculó que el Frente Patriótico podría atraer algunos votos al proyecto de López Aliaga, pero al costo de espantar una cantidad equivalente o superior de los electores que conforman la base sobre la que creció? ¿Que Antauro Humala es la gran bestia negra de los sectores conservadores peruanos y cualquier asociación con él (incluso si fuera remota) los espantaría? ¿Que si algo sobra en estas elecciones son opciones de derecha —Keiko Fujimori, Hernando de Soto— adonde podría migrar sin ningún problema su electorado?

Además del pasmo sufrido por los trolls y los seguidores más ardientes de López Aliaga, aquellos que hasta ahora le perdonaron todas sus salidas de tono, tenemos que agradecer esta alianza porque sincera todavía más a Renovación Popular. Además de un partido de corte reaccionario, confesional y ultraconservador, que desprecia los derechos individuales y una mínima tolerancia para una convivencia pacífica, ahora sabemos que, a pesar de su discurso y sus golpes de pecho, no dudaría en aliarse con el propio diablo, si calculase que podría ayudarle a entrar en segunda vuelta.