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Apagar el incendio

Hay que cercar el virus para evitar que la única salida ante la pandemia nos lleve nuevamente al aislamiento.

Mateo Prochazka es peruano, médico y epidemiólogo y hoy reside en Reino Unido, país que nuevamente enfrenta al coronavirus en una nueva mutación más infecciosa y contagiosa.

En una entrevista publicada por La República, hizo un objetivo balance de lo que está ocurriendo en el Perú, con la llegada inminente de la segunda ola, la detección del primer caso de la variante proveniente del Reino Unido y un consejo médico que no podemos ignorar: se tiene que apagar el incendio antes de que se extienda y se convierta en una gran emergencia.

En el Perú, la primera ola fue devastadora. Escaseaban médicos, medicinas, camas, oxígeno y un largo etcétera. La estrategia estuvo centrada en la atención de la emergencia, con herramientas inadecuadas. La cuarentena como medida extrema nos hizo más pobres.

En la segunda ola, que esperemos no llegue, lo fundamental es la prueba molecular para impedir, luego del diagnóstico certero, que el virus circule. Cero Covid es la estrategia seguida por países como Australia, Nueva Zelanda, o países del sureste asiático y que está siendo exitosa.

Para Prochazka los rebrotes en regiones deben controlarse y mitigarse y de ser posible suprimirse la transmisión, antes de que se conviertan en irreversibles. Lo que se necesita es armar equipos de campo que detecten los brotes y los aíslen, estableciendo los contactos y realizando pruebas; y, fundamentalmente, dando información de calidad a las personas sobre los peligros que corren.

Estas campañas informativas resultan siendo un tema fundamental en la actual coyuntura. Los peruanos, como ha ocurrido en otros países, hemos bajado rápidamente los brazos una vez que los peores efectos de la pandemia quedaron atrás. Se multiplican encuentros de familiares y amigos, los centros comerciales se llenan de visitantes y las mascarillas y la distancia social empiezan a brillar por su ausencia.

La llegada de la vacuna, sin duda, renueva nuestras esperanzas, pero de ninguna manera puede hacer que nos olvidemos de las medidas sanitarias básicas. Como dice Prochazka, el virus ha llegado para quedarse. Todo el 2021, y posiblemente el 2022, viviremos en peligro. A no bajar los brazos antes de tiempo.