Raúl Tola

Raúl Tola

El diario negro

Más del columnista

Raúl Tola

El Congreso se recomponeSabado 28 Nov 2020 | 11:15 h

Raúl Tola

Los dos paísesSabado 21 Nov 2020 | 12:37 h

Raúl Tola

Gobierno de factoSabado 14 Nov 2020 | 10:13 h

Raúl Tola

La remontadaSabado 07 Nov 2020 | 9:06 h

La Convención

“No se trata de demócratas contra republicanos, sino de Trump contra la democracia, la convivencia pacífica, la vida y los principios de los estadounidenses”.

La Convención de esta semana, que concluyó con la nominación de Joe Biden y Kamala Harris a la presidencia y vicepresidencia de los Estados Unidos, ha sido un gran esfuerzo del Partido Demócrata por aparecer como el gran representante de la diversidad y la pluralidad. Además de sacar toda su artillería, los demócratas prepararon una puesta en escena con una sucesión de discursos virtuales con partidarios de todos los orígenes, creencias y edades.

Las intervenciones pasaron por las posiciones más progresistas de Bernie Sanders, por los sectores moderados y centristas, e incorporaron a un buen puñado de figuras republicanas descontentas con el gobierno de Donald Trump, como el ex secretario de Estado de George Bush, Colin Powell. Al haber apostado por la moderación como estrategia de campaña, a Alexandra Ocasio-Cortez (gran figura emergente muy cercana a Sanders), el partido le asignó un modestísimo tiempo para hablar: 96 segundos.

Los republicanos descontentos con su Presidente se han convertido en el nuevo objetivo demócrata. Además de sumar votos que pueden resultar valiosos en el conteo final (aunque las encuestas sigan dándole un cómodo margen a Biden), su presencia contribuye a arrinconar a Donald Trump en su radicalismo y temeridad. El mensaje es que no se trata de demócratas contra republicanos, sino de Trump contra la democracia, la convivencia pacífica, la vida y los principios de los estadounidenses.

La Convención no estuvo libre de controversias, como el discurso del ex Presidente Bill Clinton, una figura que se ha desteñido por las acusaciones de índole sexual, reforzadas por su cercanía con el billonario pederasta Jeffrey Epstein. En el mundo en que vivimos, con la potencia adquirida por movimientos como el MeToo, la presencia de Clinton despierta más que suspicacias.

Por su parte, Donald Trump no se cansa de sufrir reveses (sorprende su capacidad para mantenerse a flote a pesar de ellos). El más reciente es la detención de Steve Bannon, arquitecto de la polémica estrategia de la campaña presidencial de 2016, intervenido este jueves en Nueva York, acusado de quedarse con cientos de millones de dólares de dinero recaudado por un fraude montado sobre una de las propuestas estrella de Trump: la construcción del muro en la frontera con México. ¿Aguantarán los Estados Unidos cuatro años más a este ritmo?