Sonaly Tuesta

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Mi padre

Me hizo descubrir muchos talentos y me enseñó a ver más allá de lo evidente.

Zacarías Tuesta Góngora fue maestro. No solo en una institución educativa, sino en el hogar y en la vida misma. Aprendimos de su saber y de ese apego al orden y al compromiso. Tan natural y comprensivo, tan especial. “La próxima vez lo harás mejor. Es cuestión de confiar en uno mismo”.

Zacarías Tuesta Góngora tenía varios títulos, uno de ellos, el de profesor de Ciencias Sociales y Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Tal vez por eso destacaban en casa las discusiones y conversas sobre Schopenhauer o Hegel, sobre Charles Darwin o Hobbes, quien nos inspiró a combatir los monstruos que suelen instalarse en nuestras cabezas, y a veces nunca se van.

En su rol de educador del nivel secundario, peregrinó por varios lugares de la región Amazonas, adaptándose a los climas y a las circunstancias. La vocación educativa unida a su dedicación como padre de familia hicieron que a cada rato le sacara la vuelta a la realidad y los educandos reciban los conocimientos (y consejos) para salir adelante.

Zacarías Tuesta Góngora era mi papá. Siempre exhibo mi foto, junto a él y a mi madre, a los 11 meses cuando aprendí a caminar. Guio el camino que me ayudó a recorrer por años. Me hizo descubrir muchos talentos y me enseñó a ver más allá de lo evidente.

Este señor, de andar apurado, fue director del Colegio Blas Valera de Lámud (Luya, Amazonas). Sus alumnos lo recuerdan por su seriedad, por su impulso diario y porque hasta ahora lo saben: “lo imposible solo demora un poco más”.