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¿Qué implicancias tiene la renuncia del representante de Perú ante la ONU?

A propósito de la renuncia del diplomático José Manuel Rodríguez Cuadros al cargo de representante permanente de Perú en la ONU, La República entrevistó a especialistas para comprender las implicaciones del tema.

Rodríguez Cuadros asumió el cargo el 1 de setiembre de 2021, durante la gestión de Oscar Maúrtua en la Cancillería. Foto: composición Fabrizio Oviedo/AFP
Rodríguez Cuadros asumió el cargo el 1 de setiembre de 2021, durante la gestión de Oscar Maúrtua en la Cancillería. Foto: composición Fabrizio Oviedo/AFP
Luis Guerrero

La renuncia irrevocable del diplomático José Manuel Rodríguez Cuadros al cargo de representante permanente de Perú en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se suma a la larga lista de funcionarios que se han ido durante la presidencia de Pedro Castillo.

Con las renuncias de Rodríguez Cuadros y la de Harold Forsyth, representante de Perú ante la Organización de Estados Americanos (OEA), el país se sumerge en un remolino político que enmarca cinco causas de investigación contra el mandatario y que mantiene al Perú en una constante crisis que parece no tener fin.

Las labores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)

La ONU busca soluciones pacíficas ante cualquier conflicto que se provoque, con base en la carta de San Francisco, que fue firmada el 26 de junio de 1945.

La Segunda Guerra Mundial, aún estaba en marcha cuando se reunieron 850 delegados de 50 países con asesores y colaboradores (entre los que se encontraba Perú) con la consigna de establecer una organización que ayude a crear un mundo mejor.

Perú fue miembro fundador de la Organización de las Naciones Unidas y aportó en la redacción de la carta. Tras casi 400 reuniones con los demás representantes, finalizó con la firma de Víctor Andrés Belaunde. La carta de la ONU tiene cinco áreas importantes de trabajo:

Mantener la paz y la seguridad internacionales.
Proteger los derechos humanos.
Distribuir ayuda humanitaria.
Apoyar el desarrollo sostenible y la acción climática.
Defender el derecho internacional.

El entonces Canciller de la República, Manuel Gallagher, firma por el Perú la Carta de las Naciones Unidas y el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia. Foto: ONU

¿Qué implicancias tiene la renuncia?

Rodríguez Cuadros asumió el cargo el 1 de setiembre de 2021, durante la gestión de Oscar Maúrtua en la Cancillería. En el contexto del conflicto entre Rusia y Ucrania, la baja de Rodríguez es sensible, comenta el internacionalista Juan Velit Granda, debido a que “es un diplomático de prestigio en el Perú (…). Estaba desempeñando su función a la altura de la demanda que exigen las circunstancias”.

En medio de este escenario, Perú pierde protagonismo debido a la difícil situación política nacional. La posición del Perú internacionalmente genera inquietud y eso impacta en muchos sectores, según señala el internacionalista Óscar Vidarte, para quien la imagen actual del país es “muy mala en todo el sentido de la palabra, es una imagen que se está viendo con mucha preocupación en todos los ámbitos, en el empresarial, en el ámbito político”.

“El ámbito empresarial ve con preocupación la inestabilidad política y cómo puede impactar en la dinámica económica. Incluso en el nivel académico se está analizando hacia dónde va a ir el Perú. Estamos viviendo un proceso de descomposición política que tiene varias responsabilidades, el Ejecutivo y Legislativo”, señaló Vidarte.

Además, está la pérdida de protagonismo en las decisiones globales para temas como la pandemia, la inflación, la guerra, entre otros, todo ello enmarcado en el año que Perú será la sede de la Asamblea General de la OEA.

La baja de Rodríguez Cuadros ha tenido un impacto más fuerte porque “ha renunciado por una razón ideológica, por una razón de principio, por no coincidir con algunas decisiones que ha tomado el Gobierno en los últimos días. Podría entender que tal vez se deba a la elección de Miguel Rodríguez Mackay (el nuevo canciller)”, expone Velit.

Asimismo, el especialista añade que, “en estos momentos, en los cuales hay un conflicto como la guerra de Ucrania, el Consejo de Seguridad (al que Perú pertenece) está marcando lo que podríamos llamar una pauta y una ruta para buscar negociaciones con los dos Estados en conflicto, porque el Consejo de Seguridad (…) está convocando a la paz”.

“El ámbito empresarial ve con preocupación la inestabilidad política”, señala el internacionalista Óscar Vidarte. Foto: AFP

“El Perú ha sido elegido precisamente para buscar una alternativa de solución a los conflictos que se suscitan y en esta oportunidad se han originado una serie de problemas desde la pandemia, que amenazan la seguridad, la intensificación de actos terroristas, la inflación mundial que se está dando desde la carestía de alimentos, las olas migratorias y, finalmente, con un problema que podría llevarnos hasta desembocar en un conflicto armado de muchas más grandes proporciones”, señala el especialista.

Las oportunidades perdidas de Pedro Castillo

Cuando el presidente Castillo ganó las elecciones, tuvo el respaldo internacional. El Departamento de Estado de los Estados Unidos envió cartas al ministro de Relaciones Exteriores y manifestó que no había sospecha o duda de fraude, lo cual le daba un gran respaldo al Gobierno entrante.

De igual manera, el alto representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, en su momento transmitió su “más cordial felicitación” a Pedro Castillo y añadió que la UE y Perú son socios importantes y que juntos enfrentarán “los múltiples desafíos en la recuperación social y económica” tras la pandemia del coronavirus.

Sin embargo, a un año de su mandato, toda esa imagen se ha deslucido. “Hoy siento que me he desilusionado de Castillo. No tiene la talla para ser un líder, para conducir un país, una ideología. Simplemente es un hombre pequeño, uno circunstancial”, señala Juan Velit.

“El Perú ha ido perdiendo el paso en esta marcha hacia el desarrollo (…) por la serie de acciones que ha cometido el Gobierno del presidente Castillo, acciones sobre todo en hechos de corrupción que han cancerado el tejido político de la nación y el tejido económico”, concluye Velit.