Diputado chileno sobre caso Ana Estrada: Su lucha será un ejemplo para Latinoamérica

“Con el ejemplo de Ana Estrada y de Cecilia Heyder, la muerte digna se abrirá paso en América Latina”, afirmó Vlado Mirosevic, uno de los promotores del proyecto de eutanasia aprobado en primera instancia en Chile.

Vlado Mirosevic enfatizó que ya Chile ha dejado atrás su aura conservadora y apuesta, junto a la bancada liberal, hacer del país un referente en pro de la "soberanía personal". Foto: difusión
Vlado Mirosevic enfatizó que ya Chile ha dejado atrás su aura conservadora y apuesta, junto a la bancada liberal, hacer del país un referente en pro de la "soberanía personal". Foto: difusión
Adolfo Cuicas

El diputado Vlado Mirosevic lleva unas semanas muy requerido por la prensa en Chile. Como uno de los principales impulsores del proyecto de ley de muerte digna y cuidados paliativos, que generó mucha polémica entre sus colegas, ha tomado la vocería a favor de la eutanasia.

Luego de que la Cámara de Diputadas y Diputados aprobara el martes 20 de abril la iniciativa que permite la eutanasia en Chile, el parlamentario del Partido Liberal atendió a La República este sábado 24 de abril, a las puertas de que el Senado decida sobre esta demanda.

Mirosevic, quien estudió ciencias políticas en la Universidad Central de Chile, se mostró confiado en que su país se unirá a Canadá y Colombia como el trío de naciones que han adoptado esta norma en el continente. A nivel mundial, son siete los países en aprobarla.

¿Cuántos años llevan en este proyecto y cuánto ha cambiado desde su primer bosquejo?

El proyecto original es bastante parecido al que hemos terminado aprobando, al menos respecto a sus causales. El proyecto original tenía tres causales: enfermedad terminal, la ciencia médica ya llegó a su límite, por lo tanto no puede ofrecer curación a un paciente y la muerte está próxima en el tiempo, esa primera causal fue aprobada; segunda causal, enfermedad de sufrimiento físico intolerable para el paciente, pueden ser enfermedades no necesariamente terminales, pero por ejemplo enfermedades degenerativas que producen un sufrimiento físico muy fuerte para el paciente, esa es la segunda causal que se aprobó; la tercera causal que fue rechazada, fue sufrimiento psíquico, que no son enfermedades mentales, eso está completamente descartado del proyecto, pero esto tenía que ver con pacientes postrados, que básicamente sentían después de décadas que están preso de su cuerpo (...). Esa tercera causal se rechazó lamentablemente del proyecto.

Aunque España autorizó la eutanasia en marzo pasado, en Europa también son pocos los países que han optado por dar este paso. Infografía: AFP

¿Por qué consideran tan importante autorizar una “muerte digna”?

Es importante porque es una ley compasiva, una ley humanitaria que deja en libertad al paciente para decidir, porque quién mejor que el paciente puesto en esa circunstancia de sufrimiento extremo el que tome una decisión frente a su propia conciencia, sobre hasta qué punto es digno seguir viviendo, por eso es que es tan importante la consagración de este proyecto. Pero adicionalmente este proyecto consagra el Estado laico, es decir el respeto irrestricto a todas las creencias y no que el Estado a través de las leyes imponga una determinada creencia al total de la sociedad, sino que el Estado sea neutral y le dé espacio para que las conciencias de los ciudadanos sean las que resuelvan en esta circunstancia extrema cuál es el camino a seguir. Por lo tanto, es un proyecto donde se consagra el Estado laico, la libertad individual y la compasión.

¿Qué significa para Chile, un país conservador, que se haya aprobado este proyecto de ley?

La verdad es que esto de ser un país conservador ha ido cambiando muchísimo en los últimos años en Chile, las libertades individuales se han ido consagrando últimamente, de hecho el país ha sufrido un gran cambio desde que se aprobó la ley de interrupción voluntaria del embarazo en tres causales. Desde ese momento, en 2017, hacia adelante ha habido una mayor conciencia que frente a este tipo de discusiones de controversia ética, es el ciudadano y la ciudadana la que tienen que resolver y no el Estado imponer una sola creencia. Sin embargo, a pesar de que Chile ha ido cambiando mucho y de que este proyecto de eutanasia cuenta con entre el 70 y el 80% de apoyo según la encuesta que uno mire, yo me atrevería a decir que es todo un paso histórico lo que nosotros logramos aprobar en la Cámara de Diputados, que pone a Chile ya no como uno de los más conservadores de América Latina, que era cuando presentamos el proyecto en 2014, sino que uno de los —ojalá— más liberales de América Latina, queremos avanzar hacia allá, más respetuosos de la libertad individual.

En la Cámara recibió 59 votos en contra, ¿temen que pueda ser rechazado en el Senado?

La verdad es que no, nosotros logramos una amplia mayoría, bastante contundente en la Cámara, en el Senado yo me atrevería a pronosticar que se repetirá esa mayoría. Hemos tenido acercamientos con prácticamente todas las bancadas de oposición y hay mucho apoyo a este proyecto, yo diría que hay un apoyo mayoritario en la centroizquierda y hay apoyo minoritario en el oficialismo, en la derecha. Entonces, este proyecto que requiere mayoría simple, en el Senado soy bastante optimista que se va a aprobar.

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Si se aprueba, Chile sería apenas la tercera nación del continente con la opción de eutanasia, ¿cree que podrían abrir un camino en la región?

Sí, absolutamente. Creo que el paso que va a dar Chile dentro de poco, va a abrir un camino en la región, va a dar un ejemplo de que el Estado tiene que ser respetuoso de las creencias individuales de sus ciudadanos y ciudadanas. Entonces en un momento previo a la muerte, si es que ese tránsito hacia la muerte está siendo con un sufrimiento intolerable y con muy poca dignidad, entonces creo que lo que aprobemos en Chile puede servir de ejemplo para otros países también para consagrar ese derecho a morir con dignidad, ese derecho a partir en paz. Finalmente el derecho a elegir, versus la obligación de sufrir, que es lo que tenemos actualmente en nuestra legislación en Chile y también en otros países de Latinoamérica. Lo que hay es una obligación de sufrir y eso no es aceptable, porque cada uno es el que tiene que tomar una determinación si quiere continuar con ese sufrimiento o no.

En Perú, Ana Estrada, y ahora en Chile, Cecilia Heyder, se han convertido en la cara visible de este movimiento, ¿avizora cambios en países vecinos?

Primero quiero decir que conozco a Ana Estrada, he conversado con ella y le mando un profundo abrazo, tengo una tremenda admiración por la lucha en favor de la dignidad humana que ella ha dado, tiene todo mi respeto y mis cariños; lo mismo para Cecilia Heyder, el caso en Chile, que también conozco y con quien hemos dado juntos esta pelea. Tanto Ana como Cecilia humanizan un debate que si bien es filosófico, que si bien es ético, tiene rostros humanos muy claros que están sufriendo, que quieren dejar de sufrir, que quieren que la sociedad les respete su voluntad, al final de eso se trata la eutanasia, de respetar la voluntad del paciente. Sus peleas, sus luchas van a terminar siendo un ejemplo y creo que van a haber cambios en América Latina respecto a esto. Espero que el continente sea un continente más liberal, más respetuoso de la soberanía personal, más respetuoso de la conciencia individual. Con el ejemplo de Ana y de Cecilia la muerte digna se abrirá paso en América Latina.

Si el Senado votara en contra, ¿cuál sería su respuesta? ¿Presentarían otro proyecto?

Sí. Vamos a aprovechar este año de elección presidencial para comprometer a todas las candidaturas presidenciales que quieren ser respetuosas de los ciudadanos y las ciudadanas, a que firmen un compromiso con la ley de eutanasia. Y si nos va mal en el Senado, donde no creo que nos vaya mal de verdad, creo que las mayorías están bastante claras. Hemos tenido el pronunciamiento de bastantes candidaturas presidenciales y la mayoría están de acuerdo con la eutanasia.