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Acusan a médico italiano de asesinar a pacientes COVID-19 para “liberar camas”

Mundo LR

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27 Ene 2021 | 0:08 h
El médico negó todas las acusaciones y las calificó como “alegatos infundados”. Foto: Brescia Today
El médico negó todas las acusaciones y las calificó como “alegatos infundados”. Foto: Brescia Today

De acuerdo con la Fiscalía, Carlos Mosca habría causado la muerte de dos pacientes de 61 y 80 años. Se investigan otros tres fallecimientos “anormales”.

Carlos Mosca, jefe de emergencias del hospital de Montichiari, en la región de Lombardía (Italia), fue detenido y acusado de haber asesinado a dos pacientes con coronavirus en marzo del año pasado, cuando el alto número de infecciones saturó los hospitales de la nación.

Según la Fiscalía, el médico de 47 años habría suministrado premeditadamente dosis mortales de medicamentos con efecto bloqueador neuromuscular a varios contagiados con el virus SARS-CoV-2 poco después de su entrada al nosocomio, y luego no llevó a cabo la requerida maniobra de intubación, lo que ocasionó un rápido desgaste de su condición y su deceso.

Entre las probables víctimas del implicado se encuentran dos habitantes del municipio de Brescia: Natale Bassi, de 61 años, y Angelo Paletti, de 80. Además, la Policía está indagando otras tres “muertes anormales”, reveló el portal Brescia Today.

En la orden de arresto, la jueza Angela Corvi señaló que el galeno tuvo “plena conciencia” y “voluntad de matar” e indicó que su móvil sería atribuible a su deseo de “liberar no solo las camas”, sino también “los recursos humanos, físicos y emocionales de los médicos, las enfermeras y los operadores de la sala de emergencias”.

De acuerdo con el medio italiano, Mosca fue imputado de doble homicidio voluntario agravado y de falsificar las historias clínicas de sus presuntas víctimas, a quienes les administró potentes fármacos.

Tras ser aprehendido por las autoridades, fue suspendido de su puesto. Actualmente está bajo arresto domiciliario a la espera de una audiencia jurídica.

En tanto, el médico italiano rechazó todos los cargos y los calificó como “alegatos infundados”. Añadió que nunca habría administrado esos medicamentos y que no pretendió terminar con la vida de los pacientes, sino ayudarles a superar la COVID-19.