Médicos neerlandeses podrán sedar a pacientes antes de practicarles la eutanasia

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22 Nov 2020 | 16:44 h
Países Bajos fue el primer país en legalizar la eutanasia en 2002, procedimiento que se aplica solo a pacientes con enfermedades terminales o demencia grave. Foto: AFP / Referencial
Países Bajos fue el primer país en legalizar la eutanasia en 2002, procedimiento que se aplica solo a pacientes con enfermedades terminales o demencia grave. Foto: AFP / Referencial

El comité de revisión de casos de eutanasia dispuso que los somníferos se usen para evitar que los pacientes se vuelvan “agresivos” antes de aplicarles las dosis mortales.

Los profesionales de la salud de los Países Bajos que practiquen la eutanasia a pacientes con demencia grave ahora pueden suministrar un tranquilizante en los alimentos del enfermo si consideran que este puede “agitarse o ponerse agresivo”, sin preocuparse de atravesar la historia de Marinou Arends, una exdoctora que fue juzgada por asesinato en 2016.

En ese contexto, el comité de revisión de casos de eutanasia del país europeo introdujo la nueva medida en su reglamento de práctica de dicha intervención en respuesta a la decisión de la Corte Suprema de los Países Bajos de suprimir en abril de este año la sentencia de la exmédica tras una apelación.

Según informó el portal Volkskrant, Marinou Arends afrontó un caso penal por introducir una inyección letal, previamente pactada, a una paciente de 74 años tras poner un sedante en el café en abril de 2016 para que la septuagenaria no pusiera resistencia a la vía intravenosa, ya que no entendía lo que estaba pasando.

Después de varias pruebas, Arends determinó que el sufrimiento de su paciente era insoportable y que la anciana cumplía con las pautas para que se le practicara la eutanasia, una alternativa con la que coincidió un segundo galeno independiente, detalló el medio local.

No obstante, la exdoctora recibió una amonestación por escrito de la junta médica neerlandesa por proceder sobre la base de dos “documentos de voluntades anticipadas” en los que la paciente solo decía que deseaba morir cuando estimaba que era el momento apropiado, una decisión que la junta creyó que no era precisa.

En abril pasado, la Corte Suprema resolvió que Arends no había quebrantado ningún reglamento y desestimó la orden de la junta médica, determinando que, si un paciente ya no puede dar su consentimiento, un especialista no requiere realizar una interpretación literal de un documento de voluntades anticipadas si las condiciones no lo permiten.

Jacob Kohnstamm, titular del comité de revisión de la eutanasia, sostuvo que, luego de la actualización del código, los médicos implicados en esta práctica “ya no tienen que preocuparse de que les suceda algo” como lo que le vivió Arends.

La nueva ley establece que, en los casos en los que un enfermo presente demencia crítica, “no es necesario que el médico acuerde con el paciente el momento o la forma en que se administrará la eutanasia”, explicó Kohnstamm.

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