Brote de COVID-19 en China se vincula con fábrica denunciada por trabajo forzado

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29 Oct 2020 | 4:56 h
La Republica
Los uigures viven hace siglos en el noroeste de China. Foto: BBC

En Xinjiang se ha rastreado más de 180 casos de coronavirus. Todos provienen de una fábrica de ropa donde laboran minorías musulmanas.

El reciente brote de la COVID-19 registrado en China, en el territorio autónomo de Xinjiang, ha sido vinculado con una fábrica de ropa donde se habría promovido el trabajo forzado. En la región se han confirmado más de 180 casos de coronavirus, el mayor rastreado en los últimos meses.

De acuerdo con un informe del medio británico The Guardian, en dicha fábrica laboran uigures y otras minorías musulmanas. La situación en la que trabajan esas poblaciones ha sido materia de estudio por investigadores y defensores de los derechos, quienes aseguran que en ese lugar se cometen actos coercitivos.

La fabrica de ropa se remonta al año 2018. El Gobierno de Xinjiang ordenó su construcción como parte de un programa de “alivio de la pobreza”. No obstante, las políticas implementadas son altamente controvertidas, debido a que los uigures y las otras minorías no tienen más opción que trabajar.

“Esta es una fábrica de aldea que forma parte del plan para poner a todos los uigures adultos y las minorías relacionadas en trabajos fabriles poco calificados como parte del alivio de la pobreza”, declaró Adrian Zenz, investigador centrado en Xinjiang.

“Claramente, el ‘alivio de la pobreza basado en la industria’ no es voluntario sino obligatorio. Aquellos que se resisten a ser ‘aliviados’ de su pobreza son sometidos a una educación ideológica para que su pensamiento se alinee con los objetivos del Estado”, denunció.

Según informes previos difundidos por medios estatales sobre la fábrica, los empleados suman alrededor de 300 personas, la mayoría mujeres. El sueldo por día es de 90 yuanes (S/ 48).

Políticas duras

Las políticas de China en Xinjiang, en nombre del antiterrorismo, han sido criticadas a nivel internacional. Los investigadores reportan testimonios, imágenes y documentos oficiales filtrados que ponen en evidencia presuntas detenciones masivas e intimidaciones contra los uigures.

“Las condiciones probablemente equivalen a trabajo forzado, ya que los trabajadores parecen vivir a unos pocos cientos de metros de su fábrica y, sin embargo, solo se les permite ir a casa una vez cada quince días”, indicó Nathan Ruser, investigador del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI).