Inventor de la mascarilla N95 salió del retiro y ahora trabaja 20 horas al día contra la COVID-19

Peter Tsai ha creado métodos para esterilizar las mascarillas N95, así como la aceleración de su producción a nivel mundial.

Peter Tsai, inventor de la mascarilla N95, salió del retiro para salvar vidas. Foto: English CW.
Peter Tsai, inventor de la mascarilla N95, salió del retiro para salvar vidas. Foto: English CW.
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Hace casi 30 años, Peter Tsai inventó la mascarilla N95, las cuales son utilizadas por el personal médico y ciudadanos a nivel mundial para combatir el coronavirus. Pese a que se había retirado hace poco, el científico taiwanés volvió durante la pandemia para ayudar a salvar vidas y ahora trabaja más de 20 horas de forma voluntaria.

Peter Tsai, de 68 años, patentó en 1995 el material de filtración en las mascarillas desechables N95. Tras el brote de la COVID-19, el cubrebocas comenzó a escasear debido a la alta demanda para proteger al personal médico en la lucha contra el virus y comenzó a recibir cientos de llamadas.

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Habían dos motivos que no tenían solución: la primera era cómo aumentar la producción de las mascarillas N95 ante la escasez masiva y la segunda cómo esterilizar las máscaras para su reutilización. A diferencia de las mascarillas caseras y las cubiertas de tela, la N95 filtra los contaminantes, por lo que es la máscara más protectora del mercado.

La N95 es la máscara más protectora del mercado.

El originario de Taiwán instaló un laboratorio en su casa y empezó a probar diferentes métodos para desinfectar la N95. “Comencé a trabajar casi 20 horas al día”, comentó Tsai en una entrevista para el diario The Washington Post y dejó en claro que realiza de una labor de manera voluntaria y que no le importa tener que sacrificar el tiempo de su retiro.

Con el objetivo de esterilizar a bajo costo las máscaras sin perder la eficacia de vapor, Tsai intentó todo lo que se le ocurrió por la mente: las hirvió, las coció al vapor, las horneó e incluso las dejó a la luz del sol durante largos períodos de tiempo. Posteriormente hizo pruebas.

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El hallazgo central de Tsai

Tras el experimento, Tsai publicó un informe médico donde resaltó su hallazgo central, el cual fue validado por los Institutos de Salud: la máscara N95 se puede calentar a 158 grados Fahrenheit durante 60 minutos usando un método de calor seco sin disminuir la tecnología de filtración.

El científico comenzó a compartir sus conocimientos con varias compañías. Una de ellas fue el Oak Ridge National Lab, un laboratorio en Tennessee patrocinado por el Departamento de Energía de Estados Unidos, para colaborar en el aumento de la producción de las mascarillas.

En declaración al mismo medio, Merlin Theodore, director de la Instalación de Tecnología de Fibra de Carbono en el laboratorio, contó que “el doctor Tsai estuvo inmediatamente dispuesto a colaborar con nosotros en nuestro esfuerzo contra la COVID-19 y se presentó en el laboratorio listo para ir a trabajar”.

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Producción para casi 10.000 mascarillas en una hora

Según explicó Theodore, el objetivo era convertir la instalación de procesamiento de fibra de carbono del laboratorio en una instalación de tela de filtración para producir la tecnología de filtro necesaria para las máscaras N95. Al principio fue difícil pero con la ayuda de Tsai alcanzaron la meta en pocas semanas y ahora pueden producir material para 9.000 máscaras en una hora.

A finales de abril, Tsai explicó el trabajo que hizo durante la pandemia a la agencia Reuters. “No sabía que esto pasaría, llegó de repente, así que no tengo tiempo de sentir algo. Simplemente me siento obligado a ayudar a las industrias y de dar información acerca de cómo esterilizar las máscaras”, concluyó.