Billy Vega, un hombre con clítoris: “No es una declaración, es cómo se ve mi cuerpo”

Luis  Paucar

luis.paucar@glr.pe luispautem

16 May 2020 | 19:14 h
Billy, el joven trans que nació con clítoris: “No es una declaración, es cómo se ve mi cuerpo”. Fotos: Florian Hetz y Courtney Charles.
Billy, el joven trans que nació con clítoris: “No es una declaración, es cómo se ve mi cuerpo”. Fotos: Florian Hetz y Courtney Charles.

La realidad de los hombres trans es casi invisible y llena de tabúes, pero existen aunque se les niegue soberanía a sus cuerpos. La historia de Billy Vega en el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.

El nene tenía diez años cuando vio aquella película por accidente. Estaba sobre el sofá de casa, en las afueras de Estocolmo (Suecia), y la televisión desgranaba escenas de “Los muchachos no lloran”, el film sobre la vida de un chico trans violado y asesinado por dos exconvictos.

Eso veía el nene a sus diez años.

"No fue un gran momento dramático ni nada, solo lo recuerdo”, recuerda Billy Vega, que nació biológicamente mujer, pero tuvo noción de su masculinidad desde la infancia. "Ahora, después de mucho, supongo que al mirar eso entendí quién era, el significado de ser trans”.

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Hijo de una sueca y un iraní, Billy es actor de cine para adultos y uno de los hombres transgénero más conocidos del mundo.

Desde hace seis años vive en un departamento de Berlín, la capital alemana, donde guarda cuarentena junto a su gato debido al coronavirus; desde allí atiende a La República mediante una videollamada.

Billy Vega vive en un departamento de Berlín desde hace seis años. Foto: Guetty.

Hay casi ocho horas de diferencia de modo que, mientras esta parte del mundo dormita, Billy se alista para ir de compras al súper. “El resto del día la paso fastidiando a mi gato”, se ríe.

Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia

Transición es el proceso mediante el cual, tras un protocolo médico-legal, se reasigna la identidad de género a una persona.

En el caso de los chicos trans, se conoce como FtM (Female to Male, de mujer a varón), aunque algunos como Billy no aceptan el término porque argumentan que siempre han sido varones.

“Es un proceso individual, en mi caso siempre se me permitió vestirme y lucir como quería, no tuve antes y después, esa transición. Siempre fui igual”.

El filósofo transgénero Paul B. Preciado apunta que, sin reconocimiento legal ni soporte biocultural, la soberanía de un cuerpo trans se anula, de modo que adquieren una posición de alta vulnerabilidad social: un cuerpo trans es menor al cuerpo cuyo género y nacionalidad son reconocidos por el suelo que habita.

“Reconozco que tuve algunas ventajas”, dice Billy, criado en Estocolmo, el primer país del mundo que permitió a las personas trans cambiarse legalmente de sexo y que, además, proporciona la terapia hormonal libre a partir de los 15 años.

Su familia no le impuso llevar falda ni dejarse crecer el cabello, más bien decidió acompañarlo.

“Cuando me negué a ser niña, mi madre comprendió que era algo con lo que no podía luchar”. De su padre no habla, pero sigue: “los adultos son muy sensibles con las normas de género; si las rompes te lo dirán, no importa si eres un niño. Supongo que los confunde y los asusta”.

La reivindicación del clítoris

Billy aún no acababa el secundario cuando inició con la terapia hormonal. Se lo contó a la enfermera de su escuela y luego a su madre.

Tras una evaluación psicológica, el tratamiento consiste en la aplicación de testosterona vía intramuscular o mediante un gel dérmico. De modo que su voz empezó a cambiar, le creció la barba, tonificó sus músculos, adquirió esa hermosura varonil. Ahora solo se aplica una dosis de testosterona cada diez semanas.

“No he recurrido a ninguna cirugía. Siento que hay demasiados riesgos y los resultados difieren demasiado, así que aprendí a vivir con lo que obtuve”.

Las cirugías de masculinización incluyen, por ejemplo, la extirpación quirúrgica del tejido mamario (mastectomía), del útero (histerectomía), de parte de la vagina (vaginectomía); la creación de prótesis testiculares; y la creación de un escroto (escrotoplastia) o un pene (faloplastia). Billy eligió reivindicar el clítoris.

“El tratamiento hormonal hace que crezca hasta parecer un pene pequeño con la misma sensibilidad. Es una decisión muy individual, esto funcionó para mí”.

La industria del cine para adultos se ha rendido ante eso. “No creo que muestre mi clítoris más o de otra manera que los hombres cisgénero muestren sus penes. No es una declaración, es cómo se ve mi cuerpo”.

“Su forma de activismo me parece sexy y valorable —dice a La República el productor Pablo Bravo—. Billy Vega es la muestra de que para que te acepten primero debes es estar orgulloso de lo que eres".

"Toda plataforma que permite visibilidad a algo es buena para que este algo se normalice, para derribar ese miedo a lo que no conocemos. No solamente los cuerpos que responden a una norma son los que disfrutan en el sexo. El porno también es político”.

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Billy ha cambiado su nombre, pero no su género legal. Era algo que lo inquietaba hace algunos años hasta que le dijeron que debía esterilizarse para lograrlo.

Foto: Guetty.

“No creo que sea algo que el estado decida: quién está autorizado a no reproducirse —dice—, la ley ha cambiado, ahora podría cambiarla sin esterilización, pero no me ha molestado".

"Además me di cuenta de que no muchas personas notan su marcador de género en el pasaporte, solía estar muy nervioso al respecto. Pero resultó que en realidad no era un problema, ahora también lo considero una pequeña forma de ser visible”.

17 de mayo: derribar el odio

El Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia se celebra el 17 de mayo para conmemorar la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud, un hito ocurrido en 1990.

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