La historia fue contada por uno de los exintegrantes de Los Zetas desde la cárcel. Foto: difusión.
La historia fue contada por uno de los exintegrantes de Los Zetas desde la cárcel. Foto: difusión.

Los Zetas obligaron a hombre a matar a su hermano como rito de iniciación

Ciro Justo González formaba parte de esta famosa banda criminal. Pero, se enteraron que “era el soplón” y con identidad falsa, por lo que 20 de ellos desataron una orgía de sangre y fue su pariente más cercano que dio ‘el tiro de gracia’.

Mundo LR
29 Ene 2020 | 20:39 h

El Cártel de Los Zetas es un grupo criminal del brazo armado del Cártel del Golfo de México y quienes tuvieron presencia en el Ejército de ese país, de donde abandonaron varios de los que hoy conforman esta organización del narcotráfico.

En la agrupación se conocían las historias más horrendas, como el día en el que Osiel Cárdenas Guillén, conocido como El Patrón o El Mata Amigos, obligó a un hermano a matar a otro por traición, así comenzó la narración del periodista Ricardo Raphael, en una conversación con Galdino “El Mellado” Cruz, miembro fundador de Los Zetas, dentro de la cárcel.

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“El Mellado” contó la ocasión en el que en el grupo Los Zetas había un “soplón” y se trataba de Ciro Justo Herández, quien se habían cambiado el nombre y no había informado que hermano de Óscar Guerrero, otro miembro de la sociedad narcotraficante.

En una reunión se encontraban Arturo Guzmán Decena, Jorge Eduardo Costilla “El Coss”, Alejandro Lucio Morales Betancourt, Heriberto Lazcano “El Lazca”, Jaime González Durán “El Hummer”, Mateo Díaz López, Jesús Enrique Rejón, Óscar Guerrero Silva, Omar Lorméndez Pitalúa, Ciro Justo Hernández y Galdino Mellado Cruz. Todos formados y jurando lealtad.

En el momento del encuentro, Osiel les dijo a dos de los integrantes que contaran lo que habían sucedido, fue cuando uno de ellos acusó a Ciro de “ser un soplon”, ya que debido a esa información estaban investigando a la esposa de “El Patrón” y “la DEA se enteró de muchas cosas que no debían saberse”, dijo.

Los Zetas.

“El tal Ciro no merece trabajar para la compañía. Entregó nuestras claves de radio y proporcionó información sobre lo que hacemos y no hacemos; por su culpa nos metimos en problemas con la DEA, pero ese pedo ya está resuelto. Ahora lo que falta es que arreglemos cuentas aquí dentro”, dijo.

Por su parte, Óscar le manifestó a “El Patrón” que Ciro no era el único que tenía identidad falsa. El hombre quería salvar a su hermano, pero ya no había vuelta atrás.

“¡Aquí el que la caga, la limpia! Esa es la regla y todos ustedes la van a limpiar, si es que realmente quieren seguir conmigo. Eso te incluye, Óscar. Es tu decisión: ¿te quedas con tu hermano o te vienes con nosotros?”, gritó Osiel, prosiguió El Mellado.

Los narcotraficantes se trasladaron a una casa a 20 minutos del encuentro. El lugar ya estaba Ciro golpeado y con algunos dientes afuera. En ese momento Osiel le preguntó a Óscar si estaba con él o con su hermano. El segundo le tocó quedarse de lado de El Patrón.

“El Lazca se arrodilló junto a la silla donde estaba Ciro y con un martillo le masacró los dedos desnudos de los pies hasta que se convirtieron en pequeños fragmentos de carne reventada; luego se aproximó El Hummer y puso un tremendo patadón sobre el pecho del desgraciado. Ciro salió volando con todo y silla. Betancourt se hizo cargo de levantarlo para que los demás pudieran continuar”, relató Galdino.

Los Zetas.

Uno de ellos sacó un cuchillo de sierra y cruzando el labio superior le arrancó un pedazo de la mejilla”, destacó.

Luego de ello, los daños se intensificaron y Osiel pidió “que sufra un chingo”.

El Hummer lo castró y Decena le amarró un petardo al miembro, para arrancarlo. Al final, Cárdenas Guillén le dio a Óscar un arma tipo Colt nueve milímetros que siempre cargaba y le ordenó que le diera el tiro de gracia.

“Guerrero, hoy perdiste a un hermano, pero ganaste una familia, 20 hermanos y yo que desde ahora formamos parte de ti. Con esta traición nace una hermandad, y así durará. Piénsenlo como un ritual que nos une para siempre”, dijo Osiel Cárdenas Guillén.

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