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Ronda, un impresionante Dogo de Burdeos, salvado por una prótesis en fibra de carbono [FOTOS]

Conoce la historia de cómo esta perrita, que tenía un tumor en una de sus patas, logró salvar su vida gracias a una novedosa técnica veterinaria.

Ronda, la perrita que fue salvada por una fibra de carbono en Portugal.  Foto: AFP.
Ronda, la perrita que fue salvada por una fibra de carbono en Portugal. Foto: AFP.
Agencia AFP

Ronda, un dogo de Burdeos hembra de seis años, parecía estar condenada. Un tumor en una pata hacía irremediable la amputación, pero amputar a una perra de 50 kilos no es una opción. Y entonces apareció una prótesis de titanio y fibra de carbono.

Sin esta intervención, habría sido necesario sacrificar a la perra. “Siempre nos negamos a tirar la toalla. Cuando hubo que decidirse, pienso que a su manera nos hizo comprender que quería vivir”, testifica su dueña, Patricia Rodrigues.

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Henrique Armés salvó a Ronda. Este veterinario portugués es uno de los pioneros en el campo de estas novedosas prótesis para animales domésticos en Europa.

Al frente de una clínica veterinaria del centro de Lisboa, perfecciona desde hace unos diez años esta técnica que consiste en fijar una prótesis externa, que se asemeja a una espátula curvada, una boquilla implantada en la cavidad ósea del miembro amputado.

El doctor Armés sigue siendo el único que realiza este tipo de intervención en toda la península ibérica y nunca operó a un perro tan imponente como Ronda, con un tumor canceroso en la pata delantera derecha.

En septiembre, tras dos operaciones y varios meses de hospitalización, se reunió con sus dueños en Aveiro, en el norte de Portugal. Desde entonces, la perra se acostumbró a su prótesis.

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“Puede caminar lo suficientemente rápido, pero no puede correr y siempre cojeará un poco”, explica su propietaria, de 32 años. Este tipo de operación puede costar entre 2000 y 4000 euros, pero si el animal no rechaza el implante, el doctor Armés asegura tener una tasa de éxito de más del 90%.

Cereja, un pequeño gato tigre que perdió su pata delantera izquierda después de ser atropellado por un coche, representó un desafío totalmente distinto. “La gran dificultad es crear el implante correcto. Debe hacerse a medida, ya que se trata de un animal de cuatro kilos con una cavidad ósea de menos de dos milímetros”, precisa el veterinario.

Actualmente, su clínica cuenta con una decena de gatos y perros a la espera de recuperar también su movilidad perdida.