Ante la gravedad del caso, un escroto que "tapaba" el falo del hombre, debieron aplicarle una cirugía de emergencia. Foto: difusión
Ante la gravedad del caso, un escroto que "tapaba" el falo del hombre, debieron aplicarle una cirugía de emergencia. Foto: difusión

Se vio obligado a extirparse los testículos porque pesaban más de 3 kilos [FOTO]

Por lo pesado de su escroto, colgaba debajo de sus rodillas y no le permitía caminar. La mamá del sujeto era quien lo ayudaba para que pudiera llevar a cabo sus tareas cotidianas.

Mundo LR
16 Oct 2019 | 13:29 h

Un hombre de 43 años tenía mucho tiempo sin acudir a un hospital hasta que decidió ir a uno en Panamá para acabar con su padecimiento. Durante tres décadas el tamaño de su escroto había crecido a niveles tan exagerados que no podía caminar, por lo que decidió extirparlo.

Una acumulación de líquido, considerado por expertos como linfedema, causó que su escroto y una de sus piernas se hincharan hasta alcanzar los 3.35 kilogramos de peso, informó Daily Mail. Era tal su condición que tenía heridas abiertas de las cuales se desprendía un pus maloliente.

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El hombre, al estar incapacitado de caminar, necesitaba de su madre para realizar sus labores rutinarias.

La tomografía difundida por los especialistas. Foto: Urology Case Reports.

La tomografía computarizada que le realizaron de su abdomen y su pelvis mostró la dura condición. Su escroto estaba tan hinchado que colgaba debajo de sus rodillas y "enterraba" su pene. Por lo cual los médicos llegaron a la conclusión de que la única solución era removerlo con una cirugía de emergencia.

"Este caso destaca el manejo quirúrgico de un paciente que requiere intervención urgente y un enfoque multidisciplinario de reparación reconstructiva en el entorno de atención aguda", manifestaron los doctores Katherine Dowd, Baylor Scott y White Health.

En una obra sobre urología, publicado en un portal de salud, los expertos catalogaron el caso del hombre —sin identificar— como uno de “gangrena de Fournier complicada por linfedema masivo del escroto y la pierna derecha”.

En la cirugía quitaron la piel y el tejido infectados, pero encontraron más heridas abiertas debajo de la piel e incluso descubrieron que el escroto tenía gangrena.

Al final le extirparon el escroto con éxito y a pesar de no contar con sus testículos, su pene permaneció intacto. Ahora los médicos sostienen que está en franco proceso de recuperación.

“Con este plan de tratamiento, el desbridamiento inicial seguido de una reparación por etapas en el día tres y el día ocho, el paciente se salvó del cuidado prolongado de la herida, cambios dolorosos en el apósito, sin sacrificar los resultados cosméticos y funcionales”, dijeron.

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