La ‘casa de la tortura’: violaciones y esclavitud en la escuela coránica de Nigeria

29 Sep 2019 | 22:57 h
Varios de los rescatados estaban encadenados. Foto: AFP

“Violaban a los niños y los que se negaban eran azotados”; contó una de las más de 300 víctimas que fueron liberadas por la Policía. En la redada se identificaron menores de hasta cinco años.

El pasado viernes, la Policía nigeriana rescató a centenares de hombres y niños de un centro coránico ubicado en Kaduna, donde estaban siendo sometidos. Las autoridades dieron cuenta de un lugar de esclavitud humana, con condiciones realmente deplorables.

Algunas de las víctimas fueron, además de torturadas, abusadas sexualmente, según testificaron después de su liberación. Asimismo, muchos de ellos se encontraban encadenados en el momento de su rescate.

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“Si rezabas, te golpeaban. Si estudiabas, te golpeaban”, contó Isa Ibrahim, de 29 años, a la BBC.

De acuerdo con su testimonio, él llegó a la escuela coránica tras ser enviado por su familia para “corregir su comportamiento”. Estuvo dos semanas y luego trató de escapar, justo el día anterior a la redada policial.

Sin embargo, no era fácil lograrlo. De hecho, muchos de los que lo intentaron fueron castigados con más severidad. En el caso de Isa Ibrahim, lo tenían encadenado a un generador.

Isa Ibrahim, víctima de 29 años de la escuela coránica. Foto: BBC

Según recoge la BBC, los profesores del lugar diseñaron un castigo bautizado como “tarkila”. Consistía en atar las manos del hombre y dejarlo colgando del techo. Los golpes eran permanentes, ya sea si comía, oraba o incluso dormía.

Jibril, otro joven que intentó fugarse cuando aún era niño, tuvo el mismo castigo. Sin embargo, al ser muy pequeño, los huesos de sus hombros se rompieron, explica Europapress.

Ahora con 17 años, el adolescente tiene problemas para levantar los brazos.

Escuela de ‘corrección’

Al ser entrevistados los familiares de las víctimas, muchos de ellos afirmaron que no conocían la manera en cómo operaba la escuela coránica. No obstante, aceptaron que sus hijos eran enviados por decisión de sus progenitores.

En algunos casos, se pretendía modificar la conducta de los jóvenes ‘para bien’. En otros, los padres simplemente se quitaban la carga de la crianza de los hijos debido a que son pobres.

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Se supo también que muchas veces los niños y hombres que regresaron a casa antes de la redada fueron devueltos por sus familias por alguna de las razones mencionadas. Precisamente, el caso de Jibril fue así, regresó a su hogar por el accidente de sus hombros y luego lo enviaron de vuelta una vez que se recuperó.

Abusos sexuales

Jibril testificó que los profesores y personas a cargo de los jóvenes abusaban sexualmente de los niños. Frecuentemente eran persuadidos para ser sometidos, mientras que quienes se negaban, eran torturados.

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Para “convencer” a los niños de ser violados, los entrenadores les ofrecían comida, ya que, por lo general, solo comían algunos gramos de arroz a diario.

“Los profesores y monitores violaban a los niños. Los que sufrían abusos eran persuadidos con pescados en lata. Los que se negaban eran azotados”, explica Jibril.

Suleiman, de 15 años, agregó que intentó contarles a sus familiares lo que hacían con ellos. Sin embargo, quedó solo en eso: el intento. Como castigo por su ‘atrevimiento’ fue desnudado y azotado.

Los jóvenes llevan cicatrices en su cuerpo por las torturas. Foto: BBC

Una escuela de verdad

Pese a las condiciones en que fueron encontradas las víctimas, algunos padres afirmaron que pagaban tasas a la escuela coránica, pues aseguran que sí se dedica a educar. Incluso, muchos de ellos han rechazado las acusaciones hechas contra el recinto.

“No hay problema en esta escuela”, declara Zainab, madre de siete de los alumnos del lugar.

Otro padre de familia que defiende el reformatorio señala que dos de sus hijos asistieron al colegio y nunca supo de ningún abuso.

“Se convirtieron en más calmados. Les enseñaron cómo leer el Corán. Me gustaba”, afirmó.

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