Siniestro auge de los drones

“El dron apareció como un invento inocente, pero rápido se ha sumado a los mayores riesgos para la humanidad, creando nuevos perfiles de peligrosidad”

Mirko Lauer
17 09 2019 | 01:06h

Un ataque con drones acaba de reducir a la mitad la producción petrolera de Arabia Saudita, y de aumentar en 10% el precio internacional del barril de crudo. A estas alturas el uso militar de drones se ha vuelto casi natural, y sus perspectivas entran de lleno a lo que antes solo era ciencia-ficción sobre un mundo cada vez más horrible. Por su precisión, un dron podría alcanzarnos en la intimidad de nuestra casa.

De hecho ya hemos visto drones matando individuos a miles de kilómetros de distancia, sobre todo dirigentes de grupos insurreccionales. Ahora se habla de enjambres de diminutos drones que podrían rociar de sustancias tóxicas letales a concentraciones humanas del enemigo. También de mayor facilidad y precisión para transportar dispositivos nucleares. Cada vez aparece un uso más aterrorizador.

Siempre las armas recién inventadas han abierto horizontes, reales o imaginarios, de ilimitado aniquilamiento. Sucedió cuando en 1867 la dinamita reemplazó a la pólvora negra. Ciertamente ocurrió con las primeras bombas atómicas lanzadas en 1945. El dron apareció como un invento inocente, pero rápido se ha sumado a los mayores riesgos para la humanidad, creando nuevos perfiles de peligrosidad.

Así, mientras el uso pacífico del dron avanza en todos los terrenos, desde el recreativo hasta el comercial, los estrategas militares lo van sumando a la panoplia moderna para la destrucción. Hoy es un recurso estándar de las guerras en curso, para grupos armados de todo tamaño, y un procedimiento para atentados a personas individuales u objetivos ubicados en lugares poco alcanzables por otros medios.

Matar a gran distancia, sin riesgo físico para quien lo ejecuta, es una vieja aspiración militar. Los misiles de gran distancia lo hicieron posible, pero el alto costo y el avance de una tecnología neutralizadora han limitado mucho su eficacia operativa. Ahora el dron está alentando un nuevo tipo de guerra, más precisa y menos costosa.

Los drones militares en el mundo son una cantidad desconocida. Se sabe que los EEUU tienen de largo el mayor número de ellos, aunque ni los especialistas del IISS saben cuántos tiene China. El resto está diseminado por otros países. Por lo pronto Irán, sospechoso del ataque a las instalaciones de Arabia Saudita, no figura en las listas.

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