Japón: condenan a pena de muerte a peruano Vayron Nakada

Peruano fue encontrado culpable de asesinar a seis personas en la localidad Kumagaya en setiembre de 2015 y recibió la pena máxima en Japón.

8 Mar 2018 | 23:27 h

La justicia de Japón condenó hoy a pena de muerte al peruano Vayron Jonathan Nakada Ludeña por asesinar a seis personas en la localidad de Kumagaya, a unos 60 kilómetros al noreste de Tokio, en setiembre de 2018.

Nakada fue condenado a pena máxima por los delitos de robo y asesinato tal y como pidió la Fiscalía que argumentó que el acusado era capaz de distinguir entre el bien y el mal pese a reconocer que sufría trastornos psicóticos.

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La defensa, que alegó que Nakada padece de esquizofrenia y no era consciente de sus actos, ya había anunciado que en caso de ser hallado culpable, apelará a las cortes superiores, incluida la Suprema.

Vayron Nakada de 32 años, era hermano de Pedro Pablo Nakada Ludeña, el llamado “Apóstol de la muerte”, quien en 2006, creyendo ser un enviado de Dios para limpiar al mundo de lo que él llamaba escoria, terminó matando a 25 personas.

Una década después, los mismos demonios parecen haber gobernado también a su hermano Vayron, a quien, ya viviendo en Japón,  las mismas voces le dictaron que la muerte era la respuesta y asesinó a seis personas.

Las víctimas fueron una pareja formada por Minoru Tasaki de 55 años y su esposa Misae, de 53; Miwako Kato, una mujer de 41 años, y sus hijas de 10 y 7 años de edad, cuyos cuerpos fueron hallados apuñalados en un armario de su vivienda, desde donde el detenido intentó suicidarse arrojándose al vacío tras ser interceptado por la policía.

Las autoridades de Japón también le atribuyeron la muerte de Kazuyo Shirai, una mujer de 84 años, cuyo cadáver fue encontrado en una residencia muy cercana a donde Nakada fue localizado.

El pasado 9 de febrero, Nakada declaró durante una comparecencia judicial y dijo no recordar haber matado a nadie justificando su esquizofrenia con una prueba psiquiátrica, que contrasta con la evaluación solicitada previamente por la Fiscalía y que concluyó que el peruano no sufría ningún trastorno mental.

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