Diva: la vagina de 33 metros que creó la artista visual Juliana Notari

La República

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03 Ene 2021 | 19:45 h
Diva fue hecha a mano gracias al trabajo de más de 20 personas. Foto: Facebook/ Juliana Notari
Diva fue hecha a mano gracias al trabajo de más de 20 personas. Foto: Facebook/ Juliana Notari

La obra sufrió ataques machistas, pero fueron bastantes los que elogiaron el trabajo de Notari que tardó 11 meses en construirse.

Una vagina hecha a base de hormigón y resina de 33 metros de alto, 16 de ancho y 6 de profundidad fue concebida por la artista brasileña Juliana Notari como parte de Usina de Arte, un proyecto que recuperó el terreno azucarero de Pernambuco y lo transformó en un museo al aire libre.

La escultura se llama Diva y fue hecha a mano gracias al trabajo de más de 20 personas, pues la precisión en los relieves no podían ser tallados con una excavadora, explicó la artista en su cuenta oficial de Facebook.

“En Diva utilizo el arte para dialogar con temas que hacen referencia a la problematización del género, desde una perspectiva femenina combinada con una cosmovisión que cuestiona la relación entre naturaleza y cultura en nuestra sociedad occidental falocéntrica y antropocéntrica. Actualmente, estos temas se han vuelto cada vez más urgentes “, agregó.

La obra sufrió ataques machistas de grupos que aparentemente son partidarios del presidente Bolsonaro. Sin embargo, fueron bastantes las personas que elogiaron el trabajo de Notari que tardó 11 meses en construirse.

Vagina creada por Notari

Kleber Mendonça Filho, un director de cine de Pernambuco, expresó que la artista utilizó una vagina gigantesca para responder a un momento conservador de la historia brasileña. “Las reacciones a tu trabajo son un espejo [de la sociedad], un éxito”, tuiteó.

Un usuario de las redes sociales escribió: “¡Me encantó! Una parte íntima de nosotros expuesta con tanta belleza. Necesitamos más obras de este tipo que eleven el feminismo y sus matices“.

Desde que empezó su mandato, Jair Bolsonaro ha difamado a diversos artistas, muchos de ellos opositores a su Gobierno, presentándolos como patrocinadores que utilizan fondos públicos para vender ideas comunistas.