Dos mujeres luchan desde hace cuatro años para ser reconocidas como madres de su hijo [VIDEO]

Diana  Bueno

diana.bueno@glr.pe dianabueno199

07 Sep 2020 | 16:52 h
Dakarai nació en México en 2014 tras ser concebido mediante una inseminación artificial. Es hijo de dos madres peruanas. Foto: composición archivo.

“Tengo dos mamás” es la campaña impulsada por Jenny y Darling, una pareja de madres que visibiliza su caso porque ni Reniec ni las leyes peruanas reconocen que su hijo Dakarai tiene dos progenitoras.

El pasado 1 de agosto, el pequeño Dakarai (que significa “felicidad”) cumplió 6 años. Como su propio nombre, llegó al mundo para llenar de alegría las vidas de sus mamis, Jenny Trujillo (47) y Darling Delfín (41).

México, el país que lo vio nacer y donde se casó legalmente la pareja homosexual, reconoce que ambas son sus madres; sin embargo, pese a ser hijo de peruanas, el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) se niega a inscribir a ambas como progenitoras en su Documento Nacional de Indentidad (DNI).

PUEDES VER Aprueban lineamientos para reconocer a parejas LGTBI+ como deudas del personal de salud fallecido

Esta batalla legal no es reciente. Ya son cuatro largos años desde que Jenny y Darling emprendieron este camino, al que describen como “agotador con una subida y bajada de emociones”, junto a otros colectivos LGTBI y feministas.

“Con todo lo que pasó cuando nos dijeron ’tú no eres la mamá, él solo tiene una mamá‘... (Los comentarios) te hacen sentir rara y triste, pero nuestra familia existe y no tiene nada de malo. Todo esto hace que saques fuerza y sigas luchando por algo justo”, narra Trujillo, en diálogo con La República.

Lazy loaded component

La historia de una familia homoparental

Jenny y Darling se conocieron en la sede del Movimiento Homosexual de Lima (MHOL) y empezaron a salir en 2011. Un año más tarde, ambas convencidas de que estaban hechas la una para la otra, se casaron simbólicamente en Lima, en un tipo de ceremonia que organiza la Red Peruana TLGB desde hace varios años.

En 2012, a Jenny le tocó radicar en México porque su trabajo de ingeniera geóloga lo requería. Así que Darling viajó desde Lima para estar junto a ella y ya en tierras aztecas, bajo las leyes mexicanas que aceptan el matrimonio igualitario en algunos estados, decidieron casarse finalmente en setiembre de ese año.

Jenny y Darling tuvieron un casamiento simbólico en febrero de 2012. Foto: archivo.

Allí consolidaron la idea que ya rondaba desde hace un tiempo en sus cabezas: el embarazo. Tras una inseminación artificial, Darling dio a luz a Dakarai el 1 de agosto de 2014. Un año más tarde, las madres decidieron retornar a Perú junto a su hijo; sin embargo, aseguran que la realidad peruana fue “chocante”.

“Cuando llegamos a Migraciones de Perú, nos presentamos como peruanas y como había nacido (Dakarai) en México, para ellos él era un extranjero. Preguntaron dónde está el papá, nosotras le dijimos que no lo tiene y que tiene dos mamás. Así que solo le dieron su visa de turista de seis meses”, cuenta Darling.

Jenny, por su parte, sostiene que al inicio esos seis meses parecían largos, pero mientras transcurría el tiempo, la preocupación era más grande: “¿Qué vamos a hacer?”, se preguntaban. Viajar a otros países era la solución más cercana, de modo que podrían renovarle una y otra vez el permiso de turista de Dakarai.

No obstante, sabían que no podían continuar con este proceso continuamente. “La tercera vez que entramos a Perú nos dijeron que nuestro hijo ya había cumplido los seis meses máximo que puede tener un extranjero en el país. Nos chocó bastante porque no sabíamos qué hacer, estábamos en la frontera y con dinero para solo dos días de comida. Luego de conversaciones, ruegos y todo nos permitieron entrar pero le dieron un permiso de 4 meses”, recuerda Darling.

Darling, Jenny y Dakarai son una familia feliz. Foto: composición archivo.

Aquel episodio fue lo que las impulsó a empezar este proceso legal, con el objetivo de que Dakarai fuera reconocido como un ciudadano peruano con dos madres. Delfín cuenta que el primer paso fue ir a la sede central de la Superintendencia Nacional de Migraciones para solicitar que su pequeño fuera inscrito en el registro de hijos peruanos nacidos en el extranjero.

“Un trámite que dura solo un mes, para nosotras duró seis porque seguramente era complicado para ellos entender el caso”, indica. El 27 de julio de 2016 recién pudo concretarse esta inscripción.

PUEDES VER Comunidad LGTBI: ¿a dónde acudir y cómo denunciar actos de homofobia en el Perú?

Batalla legal contra Reniec

Con el documento en el que figura Dakarai como un peruano nacido en el extranjero, la pareja de madres lesbianas acudió a las oficinas del Reniec para que emitieran el DNI amarillo del menor.

“Al comienzo no nos quisieron aceptar la solicitud porque había un problema en el formato. Nos dijeron que no sabrían cómo poner nuestros nombres en (los espacios de) papá y mamá”, cuenta Darling. Fue así que, tras una fuerte presión mediática y el trabajo en conjunto de las organizaciones Demus y LIFS, Reniec expidió el DNI, pero estaba incompleto porque solo reconocían la maternidad de una y no de la otra.

El 15 de diciembre de 2016, la pareja solicitó a Reniec emitir un DNI que reconozca la comaternidad. Desde ese momento, Darling y Jenny iniciaron la campaña en redes sociales “Tengo dos mamás”, a través de la cual vienen visibilizando su caso y destacando por qué pone en una situación de riesgo a Dakarai al no aceptar la relación filial de ambas.

En junio del año pasado, el Segundo Juzgado Constitucional admitió la demanda de las madres y, después de un año, dispuso que Reniec sea notificado. Su lucha continúa.

¿Por qué es necesario que el Estado peruano reconozca a las madres lesbianas?

La pareja asegura que son dos los motivos principales por los que es necesario que el Gobierno reconozca a ambas como progenitoras de Dakarai. Primero, porque no se trata de la primera familia homoparental en el Perú, sino que hay muchas más que como ellas que no pueden hacer ejercicio de sus derechos con plenitud debido a que las leyes continúan sin ampararlas.

“Esta lucha no es solo para nosotras. Lo queremos hacer por todas esas familias que existen, pero que no han tenido la oportunidad de contar con todo este apoyo o que no tienen el dinero suficiente para llegar a un juicio que es muy costoso”, explica Darling.

La segunda razón primordial, afirma Jenny, es porque las leyes peruanas están vulnerando la identidad del niño al no permitirle a ambas madres representarlo en el ámbito educativo o de salud. “Cuando tenemos que ir a un hospital, solo una puede ir con él. Para el Estado y el hospital, la otra mamá no es nada de él”, detalla.

“Todas somos ciudadanas(os), entonces todas las familias tenemos los mismos derechos y hay que reconocerlos ya”, concluyen.

Video Recomendado

Lazy loaded component