El círculo infinito de violencia psicológica hacia la comunidad LGBTIQ

"La violencia sistémica que vivimos tiene una contraparte bastante visible en la salud mental que nos hace perder espacios y oportunidades", cuenta Alexandra Hernández, directora de Más Igualdad. (Foto: La República/Jorge Cerdán)
"La violencia sistémica que vivimos tiene una contraparte bastante visible en la salud mental que nos hace perder espacios y oportunidades", cuenta Alexandra Hernández, directora de Más Igualdad. (Foto: La República/Jorge Cerdán)

El 75 % de la comunidad LGTB ha sido discriminado por su orientación sexual o identidad de género, lo cual genera estragos en su salud mental. Sin embargo, al acudir a especialistas, no reciben un tratamiento adecuado y suelen encontrar más violencia que apoyo psicológico.

Gloria Purizaca
27 Jun 2020 | 15:56 h

A pesar de que aún existe un sector de la población peruana que niega que las personas LGBTIQ se enfrentan a situaciones de vulnerabilidad en su día a día, los datos demuestran lo contrario: el 83 % de dicha comunidad afirma haber sufrido algún tipo de violencia que personas cisgénero o heterosexuales no han vivido por su identidad de género u orientación sexual.

La violencia psicológica es la que más padece esta comunidad, como lo confirma el 68,4 % de encuestados del estudio realizado por la ONG Más Igualdad sobre salud mental de la población LGBTIQ, siendo las personas trans o de género no binario las más afectadas. Esto lleva a que más de la mitad de esta población sufra de algún problema de salud mental.

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Alexandra Hernández, neuropsicóloga, directora de la ONG Más Igualdad y la encargada de dicho estudio, afirma que la violencia psicológica es la que tiene índices más altos, debido a que esta es transversal a las demás violencias como la física, verbal e incluso sexual.

“Ellos son agredidos y discriminados desde el plano más psicológico: el hecho de que no se les acepte, que se les critique por cómo se ven, por su orientación sexual o identidad de género, todos estos son daños a nivel mental”, cuenta la especialista.

La OMS retiró la homosexualidad como una enfermedad mental desde el año 1990. Sin embargo, grupos fundamentalistas aún encubren su homofobia bajo ese concepto. (Foto: La República/ Jorge Cerdán)

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