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Luis Jochamowitz: “No creí tan resistente el antivoto de Keiko y me llama la atención el desorden de Castillo”

María Elena Castillo

Extremo. Jochamowitz dice que la campaña de Castillo parece hecha por su peor enemigo. Foto: La República
Extremo. Jochamowitz dice que la campaña de Castillo parece hecha por su peor enemigo. Foto: La República

Entrevista al periodista y autor Luis Jochamowitz, quien sostiene que si ganase Castillo habría un choque frontal entre Ejecutivo y Congreso. En caso sea Keiko, prevé protestas y “una acumulación de tensiones insoportables”.

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Jochamowitz advierte que si gana Castillo habría un choque frontal entre Ejecutivo y Congreso, que podría terminar en un adelanto de elecciones; y si gana Keiko, podría haber un acuerdo entre ellos, pero con una acumulación de tensiones insoportables que desencadenaría protestas y movilizaciones.

¿Cómo ve este escenario electoral, de un proceso en el que tenemos que elegir entre los candidatos que tienen más anticuerpos, y por el que juntos votó solo el 30%?

El 30% de los votos válidos en la primera vuelta. Eso se diluye en la segunda. Como todos, lo observo escéptico, defraudado. Me llaman la atención algunas cosas, pero sueltas, por ejemplo, el antivoto de Keiko, no creí que iba a ser tan resistente. Me llama la atención la debilidad y el desorden de Castillo, cosas que en realidad son obvias.

Para muchos, si llega Keiko al poder, quien gobernará será su padre ¿existe esa posibilidad?

Es muy remoto. El señor está bastante viejo. No creo que sea muy útil como carta política ya en el poder, pero va a estar más libre que ahora, en el sentido de que lo vamos a escuchar más y cosas así, pero poder, no le veo.

¿No será su asesor en la sombra? Ella dice que le pide consejos y en varias elecciones puso candidatos, y ahora mucho de su equipo técnico viene del régimen de su padre.

Sí, pero no sé si fue influencia suya. La verdad, no creo que Keiko le pida mucho consejo, y hasta sospecho que no tienen mayor vinculación. Es una familia bien extraña, bien poco afectiva, hasta donde sé.

De llegar a ser presidenta, Keiko liberaría de prisión a su padre, Alberto Fujimori. Foto: difusión

¿Se mueven más por el interés?

Los intereses políticos son así. Recuerdo de una historia que escuché en 1990, cuando ganó Fujimori. Tuvo una discusión con sus hermanos en un almuerzo cuando estaba en pleno ascenso. Y Santiago, había sido muy crítico con la candidatura de Alberto porque decía que malograba el apellido y era una aventura, ponía a la colectividad japonés en cuestión y una serie de cosas. Hicieron una apuesta de que pasaba a la segunda vuelta, y la ganó. Pero mi impresión era que nadie se quería demasiado ni se tenían mucha confianza, aunque en el caso de Alberto hacia sus hijos, sí creo que era un padre dedicado.

¿Le parece sincera la reconciliación con Kenji?

Es interés político. Debe haber rencillas allí muy antiguas, desde que eran chicos. Nos sucede a todos los hermanos y cuando hay una herencia en disputa salen a relucir desacuerdos, pequeñeces.

¿Será que Kenji piensa que le está “robando” la candidatura a la Presidencia?

No creo, porque nunca se ha dado el trabajo. Me parece que estuvo en los cargos que ha ocupado porque era inevitable. No le siento ninguna inteligencia política.

En su libro sobre Montesinos cuenta que Keiko lo criticaba al final del régimen de su padre ¿Por qué dejó de ser su tío Vladi: finalmente creyó en las denuncias en su contra o fue por cálculo político?

Habría que ir a esos años, y ver lo que pasaba. Había críticas a Montesinos, había una insistencia de que presenten a ese asesor, del que no había ni fotos, y luego comenzó a aparecer y salió la entrevista junto a Fujimori con la misma corbata.

Según el periodista, Vladimiro Montesinos fue criticado por Keiko Fujimori. Foto: difusión

Había denuncias que salieron en Caretas y La República.

Claro. Pero había mucha presión en algunos medios para tratar de separar algo que no conocemos como funciona, y colocamos todo el peso en contra en un lado, y mantenemos medio en penumbra, el otro. Esos maniqueísmos de la desinformación, y entonces, Keiko tomó partido, pero fue muy medido, con comentarios dentro de casa que después fueron amplificados para salvarse, pero tampoco fue una temprana crítica de Montesinos.

¿Keiko puede decir que no sabía lo que hacía Montesinos?

Nadie puede decir que no sabía, si era una cosa pública. Si había una atmósfera con la sensación de corrupción, abusos. Es increíble cómo después contamos el pasado como nos da la gana, cambiamos lo que queremos. No creo que haya dicho alguna vez que no sabía, pero lo criticó en el último trimestre del gobierno de su padre, y lo hizo internamente, porque para fuera nunca dijo nada.

¿Le sorprendió que Mario Vargas Llosa haya dado su apoyo con tanta rapidez, gratuitamente, sin exigirle nada?

Sí. Estoy sorprendido y defraudado. Lo has dicho bien, rápido y gratis, y esos son errores que uno espera que no va a cometer un personaje, no tanto por él mismo porque es un señor de más de 80 años que vive en Madrid, pero debe estar en comunicación con gente que vive acá. Es lamentable, y en cierta forma es la traición de su propia opinión, no por cambiar de posición política, sino por incurrir en ese liberalismo económico, estrecho, de considerar que lo importante es la economía y nada más.

Su argumento es que Perú no se convierta en un país comunista y chavista con Castillo ¿sería así de fácil?

Tal vez podría ser posible, pero supongo que no será el 28 de julio, demoraría un poco. Pero eso es un absurdo, pues para comenzar nuestro problema ahora no es que los presidentes se queden, sino que no duran. No hay estabilidad en eso, como en otras cosas.

¿Es la campaña más sucia de los últimos 30 años?

Quizás la del 90 es la más cercana a esta, tan polarizada en la segunda vuelta, y llena de estereotipos. En el caso de Fujimori eran atroces porque había comentarios racistas, que quizás con Castillo no se atreven a decir porque sería un tiro por la culata perfecto. Hay semejanzas entre esas dos campañas.

¿Y por qué Castillo pasó a la segunda vuelta?

¿Qué ha hecho Castillo? Se la pasa en una camioneta, de provincia en provincia, llega a una plaza y da el mismo discurso muy elemental con megáfono. Lo verá el 3% de la población de esa provincia, y el resto se enterará después que pasó por allí. Pero ¿cuánto tiempo se ha sentado a discutir un programa? ¿con quién? no tenemos ni la menor idea. Parece una campaña planeada por su peor enemigo y, sin embargo, Keiko no puede alcanzarlo. Me da la impresión de que, si Castillo hace el mínimo esfuerzo con efectividad en la última semana, se derrumba Keiko, que está colocada por una coalición de intereses y medios.

Para el periodista Castillo tiene muchas posibilidades de ganar las elecciones. Foto: John Reyes

¿Llegó a su techo?

Ya hizo todas sus ofertas, podrá hacer más promesas, pero ni siquiera le han prestado mucha atención como diciendo que cualquier cosa que diga, no se le va a creer mucho, aunque supongo que todavía guarda algo en los últimos tramos, Keiko no ha tenido que hacer ninguna revisión y se ha rodeado de los viejos amigos de los 90, y lo último más o menos “sólido” es que el primer ministro no será ningún fujimorista; pero Rey Rey no es fujimorista, entonces ¿qué significa eso? Tiene que hacer algún tipo de relato nuevo, y no lo ha hecho en parte porque los que sumaron no le han pedido nada.

¿Y qué le parece Castillo?

Es un profesor de primaria, muy elemental, simpático, inteligente, despierto…

Tal vez eso es lo que le gusta a un sector, que se siente identificado...

La gente ve lo que quiere. Pero eso ¿qué nos asegura sobre el futuro? ¿nos tranquiliza? No, en absoluto. Eso pasó con Fujimori ¿alguien sospechó lo que haría el chinito? No. Y tampoco Humala ni PPK. No tenemos ningún control ni forma de anticiparnos... Si gana Castillo entraríamos en un choque frontal entre Ejecutivo y Congreso, lo que anticiparía las elecciones y no habría continuidad. Y en el caso de que gane Keiko, podría haber un acuerdo por el status quo, pero con las presiones sociales, económicas que se vienen, y con la poca simpatía que le tienen a Keiko, veo una acumulación de tensiones insoportables.

... que se traducirán en protestas y movilizaciones.

Sí, y cosas mayores.

La segunda vuelta presidencial se realizará el próximo domingo 6 de junio. Foto: composición/La República

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