El sesgo cultural detrás de la brecha salarial de género en el Perú

Diferencias. Actualmente, las mujeres ganan en promedio S/ 369 menos que los varones y trabajan 9 horas más que los hombres. Especialistas aterrizan los claros y oscuros tras esta realidad.

Las mujeres dedican 36 horas semanales para el empleo remunerado frente a las más de 50 horas horas que ocupan los hombres. Foto: AFP
Las mujeres dedican 36 horas semanales para el empleo remunerado frente a las más de 50 horas horas que ocupan los hombres. Foto: AFP
Fernando Cuadros

Las mujeres en el Perú trabajan en total 9 horas con 15 minutos más que los varones. Esto, considerando tanto el trabajo doméstico no remunerado como el remunerado, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

A detalle, las mujeres dedican poco más de 29 horas semanales a los quehaceres del hogar, mientras que los varones, apenas 16 horas. Sin embargo, para el empleo remunerado son los hombres quienes trabajan más de 50 horas semanales frente a las 36 horas que dedican las féminas (ver infografía).

Idiosincrasia

Según la abogada laboralista Alicia Jiménez, asociada principal del Estudio Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría, estas cifras reflejan que culturalmente se vincula el rol de la mujer a las actividades en el hogar, las cuales deben complementar –y muchas veces sobreponer– a las oportunidades de trabajo remunerado. Además, sostiene que la carga familiar afecta su participación en actividades y oportunidades de crecimiento e interacción en espacios laborales informales donde “tradicionalmente los hombres hacen conexiones o toman decisiones empresariales”, lo cual va acentuando la brecha de participación e ingresos.

Brecha de género

Las mujeres en el espectro urbano a nivel nacional ganan en promedio S/ 1.097, mientras que los hombres, S/ 1.466; es decir, lo que obtienen las féminas representa el 74,8% del total de los varones y provoca una brecha de S/ 369,20, de acuerdo a las Estadísticas con Enfoque de Género del INEI a junio del 2021 frente a julio del 2020.

Jiménez recuerda que este tipo de datos no necesariamente reflejan que a dos personas –sin distinguir el sexo– se les paga diferenciadamente por hacer la misma actividad, ya que, en determinados puestos y mejor remunerados, hay mayor presencia de un género sobre otro en el que se perciben menos ingresos.

No obstante, si se compara el ingreso promedio entre hombres y mujeres con estudios superiores, hay una diferencia de S/ 470 (ver infografía); e incluso antes de la pandemia, según el BID, por cada S/ 100 que ganaba un hombre, una mujer con las mismas calificaciones y características recibía solo S/ 74,10.

Las mujeres emprendedoras enfrentan el crecimiento de la informalidad de hasta 80%. Foto: difusión

Alejandra Osorio, líder de consultoría en capital humano de EY, sostiene que se debe comenzar a incluir una perspectiva de género en los planes de recuperación, siendo una apuesta elemental brindar mayor flexibilidad para que las mujeres puedan equilibrar su vida laboral y su rol en el hogar; ya que existen prejuicios en parte del empresariado a la hora de contratar mujeres.

“Hay razones culturales en las que el empleador apuesta más y paga más por el hombre al creer que el compromiso de la mujer no va a ser igual por sus responsabilidades como madre o por la perspectiva errada de que una mujer por el solo hecho de ser mujer será menos agresiva en dotes comerciales o será más temerosa al riesgo (empresarial)”, explica la especialista.

¿Cómo viene la ley de equidad salarial?

Perú cuenta con la Ley 30709 desde hace un par de años, la cual prohíbe específicamente la discriminación remunerativa entre hombres y mujeres.

Para Jiménez, la ley tiene una excelente intención, pero solo recae en el sector formal, y se ha visto reducida con el crecimiento de hasta 80% de la informalidad. No obstante, reconoce que se busca impulsar la transparencia a través de los cuadros de categoría, en donde una empresa detalla lo que aporta cada empleado independientemente de su naturaleza y ubicación.

Datos

Inequidad. Según la laboralista Alejandra Dinegro, la participación femenina en puestos directivos en nuestro país llega al 30%.

Infografía-La República.