Economía peruana crecería 4,1% en promedio anual entre el 2022-2026, según el Gobierno

Economía LR

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11 Ene 2021 | 9:11 h
El Gobierno prevé que el PBI haya cerrado el 2020 con una contracción de 11,6%. Foto: Antonio Melgarejo/La República
El Gobierno prevé que el PBI haya cerrado el 2020 con una contracción de 11,6%. Foto: Antonio Melgarejo/La República

Asimismo, el Ejecutivo mantiene su proyección del PBI para este año en 10%.

A través del Informe Preelectoral Administración 2016-2021, publicado este lunes, el Ejecutivo dio a conocer sus proyecciones respecto a la economía nacional. En ese sentido, el Gobierno prevé que el PBI haya cerrado el 2020 con una contracción de 11,6%. Asimismo, confirmó que el rebote para este 2021 se ubicará en 10% y estimó que en el período 2022-2026 creceríamos en promedio anual 4,1%.

Respecto a la recuperación del PBI de este año, el Ejecutivo explicó que estaría “sostenida por el fortalecimiento de la demanda interna asociado a una mayor acumulación de capital, y el impulso a la competitividad y a la productividad de la economía (...) debido a la normalización de operaciones de la mayor parte de las actividades económicas en un contexto donde no habría cuarentenas generalizadas por la llegada de la vacuna, cuyo inicio de aplicación en el primer trimestre contribuirá a moderar el ritmo de contagios y permitirá un mejor control de la pandemia”.

Asimismo, se apunta a impulsar la inversión pública como privada, lo que permitirá generar mayores puestos de trabajo e incrementar el consumo de las familias. Adicionalmente, se prevé el inicio de producción de los proyectos cupríferos Mina Justa y la ampliación de Toromocho, lo que, sumado a la recuperación de la demanda externa y el incremento de los precios de las materias primas, favorecerán las exportaciones.

Ingresos fiscales

En cuanto al ámbito fiscal, el documento elaborado por la Presidencia del Consejo de Ministros y el Ministerio de Economía (MEF), refiere que, una vez superada la pandemia, el reto será reducir gradualmente el déficit fiscal para mantener la deuda pública en niveles sostenibles.

Así, durante 2021-2026, los ingresos fiscales crecerán en sintonía con la recuperación de la economía, por las ganancias del combate a la evasión y el incremento de la base tributaria, así como por completarse la implementación de las medidas tributarias aprobadas. No obstante, será necesario un incremento adicional de los ingresos permanentes a fin de que la consolidación fiscal no genere un retiro abrupto del gasto público.

En este informe preelectoral se propone, además, una reducción gradual del déficit fiscal, mediante el proceso de consolidación fiscal que busca mantener las cuentas fiscales sostenibles y se prevé que en un horizonte de 11 años se alcance una convergencia gradual al límite de deuda pública de 30% del PBI y un déficit del 1% desde 2026 en adelante. En esa línea, los parámetros de las reglas fiscales se mantendrán en el largo plazo. Así, la propuesta planteada permite que el déficit fiscal siga una trayectoria de reducción gradual desde el 8,9% del PBI en 2020 a 1,0% del PBI en 2026, llegado a una deuda de 34,9% del PBI para dicho periodo.

Al respecto, el documento señala que el país mantendrá una sólida posición fiscal relativa, debido a que la deuda pública a 2020 (35,5% del PBI) se mantendrá muy por debajo de la mediana de países de América Latina (81,6% del PBI) y de países emergentes (62,2% del PBI).

Brechas sociales

El Gobierno, a través del informe, también exhorta a la administración siguiente a evaluar, a la luz de las evidencias resultantes de la pandemia, cómo reducir las vulnerabilidades que se evidenciaron durante la crisis de la COVID-19. En materia social, los puntos más importantes a destacar tienen que ver, en primer lugar, con la mayor dotación de recursos para el sector social (del 11% del PBI en el 2015 al 13,7% en 2019) contribuyendo, por su efecto redistributivo, junto con el crecimiento económico, a la reducción de la pobreza entre 2015 y 2019 de 37,3% a 20% de la población (así como de la pobreza extrema de 10,9% a 2,9% de la población), lo cual significa uno de los avances más importantes de la región.

En el frente educativo, destaca el mejoramiento de la calidad educativa (no solo de la educación básica, sino de la educación superior a través de los programas de licenciamiento), la revalorización de la carrera docente y el incremento de la tasa neta de matriculación en niñas y niños de 3 a 5 años, que pasó de 80,7% en el 2015 a 84,3% al cierre del 2019.

En ese mismo lapso, las tasas netas de matrícula para niños y niñas de 6 a 11 años bordearon el 94% y en la población de 12 a 16 años superaron el 85%. En el frente de la salud, destacaron en el periodo, las acciones llevadas a cabo con el propósito de reducir la anemia infantil en niños y niñas de 6 a 35 meses, así como el objetivo de brindar servicios de salud de calidad, oportunos, con capacidad resolutiva y con enfoque territorial.