Zombis en nuestra historia

¿Cómo cayó el Imperio Incaico en un día? ¿Por qué nos derrotaron en Arica? ¿Cómo perdió una pierna Juan Velasco Alvarado? Estos y otros pasajes de la historia peruana son contados desde la ficción zombi en el libro Hiztoria del Perú (Pandemonium, 2021).

Imagen intervenida del cuadro de Lepiani: Francisco Bolognesi contra soldados zombis en Arica.
Imagen intervenida del cuadro de Lepiani: Francisco Bolognesi contra soldados zombis en Arica.
Raúl Mendoza

La última pieza del rompecabezas: la teoría autóctona mutante llamada “Teoría de Blessebois”, que revela que el primer hombre peruano es, en realidad, mucho más antiguo de lo que pensábamos; que es nativo de la selva, que muta al ser infectado por un parásito que lo vuelve un “Comeconsciencia”, luego se debilita por escasez de alimento y termina por extinguirse al enfrentarse con la segunda ola migratoria”, relata Sophie Canal en la Unidad 1, Llegada del ser humano a los Andes, del libro Hiztoria del Perú, Compendio de 20 mil años de guerra Z.

Se trata de un libro de relatos zombi que pretende parecer un libro de texto, como el que usan los chicos en el colegio. Así, el primer texto -escrito además por una narradora que también es profesora- propone que desde los primeros tiempos del poblamiento del país, ya había zombis entre nosotros.

Hans Rothgiesser, compilador de Hiztoria del Perú, cuenta que pensaron abordar el tema del Bicentenario desde este género de ficción y, después de considerar varias opciones, el contar la historia del Perú incluyendo el elemento zombi les pareció el más interesante.

“El genero de los zombis ha dado vueltas desde los años 70 con la película La noche de los muertos vivientes. Hay muchos enfoques e ideas ya vistos. Queríamos algo distinto, explicar algunas cosas inexplicables de nuestra historia. Hay historias que les cuentas a los chicos, a los alumnos, y lo piensan y te dicen: ‘aguanta, esto no cuadra’. Por ejemplo, ¿cómo trece españoles acabaron con un imperio que era lo máximo y donde supuestamente todos vivían en armonía?”, se pregunta.

Él mismo contesta: pasa que nos han contado la historia mal. Y bueno, de eso se vale Hiztoria del Perú para volver a contar varios pasajes poco claros de nuestra historia incorporando a los zombis, o los no-muertos, y el papel que tuvieron en todos esos acontecimientos.

Por ejemplo en la Unidad 2, Cultura Paracas, se devela el misterio de por qué los integrantes de este pueblo realizaban trepanaciones craneanas y envolvían en múltiples fardos a sus muertos y los enterraban en tumbas con forma de botella. El relato dice que aparentemente se trataba de zombis y esa era la forma de controlarlos y evitar que volvieran de la muerte.

Zombieland

En este libro, el Perú es tierra de zombis a lo largo de su historia. En uno de los relatos, el generalísimo Don José de San Martín cuenta con un batallón de soldados que mantiene lejos del resto de su ejército, los trae al Perú en un barco apartado de la tropa y solo los hace desembarcar en Pisco de noche y cuando los demás soldados ya se encuentran en otro punto de la ciudad. Es sin duda, un batallón de zombis.

En el morro de Arica, el coronel Bolognesi es víctima de la mordida de uno de estos muertos vivientes y es poco lo que puede hacer para evitar la derrota. Incluso, Alfonso Ugarte se lanza del morro seguido de una horda de zombis. En Antofagasta, el almirante Miguel Grau, se une al chileno Arturo Pratt para enfrentar, con el Huascar y el Cochrane, a una “horda flotante”. El final épico reconoce la heroicidad de ambas figuras de la Guerra del Pacífico.

Las historias de zombis tienen como trasfondo una crítica al orden establecido y varias de estas historias también lo hacen. Hablando de hechos pasados se puede hacer un paralelo con el presente y apuntar a que los errores históricos a veces se repiten o se olvidan. Algunos relatos son más historiográficos, más parecidos a los textos de los libros de historia, y otros son más narrativos.

Rothgiesser, el compilador, ha reunido a un grupo de escritores y autores de diverso perfil para conseguir un libro de relatos sólido, ameno, interesante y bien escrito. “Hay muy buenos escritores de relatos de terror que no son muy conocidos. Como dice un colega: “Si esta gente escribiera en un país con una verdadera industria editorial, vivirían de eso”.

Se trata de un libro algo inusual, pero atrapante desde la portada: el famoso cuadro El último cartucho de Juan Lepiani intervenido con presencia zombi. Es un libro de buenas hiztorias, con Z, un género que, a la contra de sus personajes protagonistas, está más vivo que nunca.