Kutichiy hinaspa llalliy (Responde y gana)

Iris Cárdenas y Juan Carlos Rey de Castro conducen un programa concurso que enseña y reivindica el quechua. Pukllaspa Yachay salió al aire por TV Perú hace más de un mes y ha tenido impacto en gran parte de Sudamérica, Europa y Asia.

La Republica
Iris Cárdenas, Juan Carlos Rey de Castro y el juez Yachaq. Fotografía: John Reyes
Luis  Paucar

Cada vez que terminaba de conducir Ñuqanchik, el primer noticiero en quechua de la televisión peruana, la comunicadora y docente Iris Cárdenas llegaba a casa, se acomodaba en su escritorio y avanzaba unas diapositivas en Power Point. Últimamente había notado que los televidentes estaban acercándose más a esa lengua originaria, la más hablada del país, y que sus alumnos de San Marcos la aprendían mejor con un formato lúdico e interactivo que había aplicado en las aulas. Sentada en su computador, pensaba si acaso esa idea podría trasladarse a la pantalla chica. “Mi meta era que el quechua se aprenda de manera fácil para que se masifique –dice Iris Cárdenas–, pero también empoderar a la población que lo habla. Sé lo que es cargar con ese estigma de inferioridad. Este proyecto fluyó también a partir de esas heridas”. Las diapositivas darían origen a Pukllaspa Yachay, el programa concurso que ahora conduce junto al actor Juan Carlos Rey de Castro y que, transmitido por TV Perú, enseña y reivindica el quechua, el idioma de casi cuatro millones de peruanos.

Iris nació en Huancarama, un distrito de Andahuaylas, en Apurímac (donde el 70% de los habitantes son quechuahablantes). Creció en un hogar bilingüe. Pese a que lo entendía, su madre nunca le habló una solapalabra en español. Su padre, en cambio, jamás pronunció una palabra en quechua. “Ese encuentro de dos idiomas fue maravilloso –apunta Iris–. Me mostró dos identidades por las que tengo absoluto respeto”. Estudió Comunicación Social, pero encontró en la enseñanza una manera de hacer activismo. Si antes actuaba como un puente de información para la comunidad quechuahablante, ahora es coprotagonista del programa que ideó en esas madrugadas, frente al teclado, en Power Point. “El presidente del IRTP (Instituto Nacional de Radio y Televisión del Perú) vio las diapositivas y me hizo una sola pregunta –recuerda Iris–: cuál era mi objetivo final. Le dije que poner al quechua en el lugar que se merece. No como relleno, no como un bloque alternativo, sino en un espacio propio que le otorgue valía. Pukllaspa Yachay se planificó de esa manera, es para un público que no habla quechua, pero tiene la necesidad de aprenderlo para reconectarse con sus orígenes. Muchos de nuestros seguidores son hijos de quechuahablantes”.

El programa tiene al menos cuatro juegos y dura una hora. Fotografía: John Reyes

Los juegos

Desde el pasado 19 de abril, Pukllaspa Yachay (Aprende jugando) se transmite de lunes a viernes a las seis de la tarde y presenta a tres concursantes por semana. Entre los juegos que incluye está De par en par (Iskay iskaymanta), Completa la oración (Rimay qispichiy), Deletreo (Rimay tuqyachiy) y Atrapa la palabra (Rimayta hapiy). Un yachaq (sabio) actúa como juez de las pruebas y explica cualquier duda lingüística. El programa, sin embargo, requería de un perfil opuesto al de Iris, uno al que le sea necesario aprender la lengua indígena. El actor Juan Carlos Rey de Castro fue convocado para ese papel y para complementar la conducción, un reencuentro con el oficio que despegó su carrera. “Estoy aprendiendo quechua junto con los participantes del programa –comenta Juan Carlos–. Continúe o no, mi interés por este idioma es indefinido. No voy a parar hasta ser un quechuahablante fluido”.

Pukllaspa Yachay ha tenido impacto en gran parte de Sudamérica (Ecuador, Argentina, Bolivia), Europa (Bélgica, Alemania) y Asia ( Japón). Desde que conoció esa trascendencia, Juan Carlos ha decidido hacer campaña para que el quechua se enseñe en los colegios peruanos desde el nivel primario. Es una iniciativa que, desde hace al menos seis años, despierta atención no solo en el Perú, sino en otros países de la región donde se habla este idioma originario y en el ámbito académico (el quechua se estudia, investiga y enseña en más de 25 universidades entre Estados Unidos y Canadá, según Andina). Sabe que lograrlo será difícil: implica capacitar a miles de maestros y desarrollar una metodología específica para fortalecer el aprendizaje. “Pero hay que insistir –finaliza el actor–. Con el programa hemos visto que los niños quechuahablantes que antes se reprimían, ahora dicen con orgullo: mira, yo también lo hablo. Ese empoderamiento es la mejor respuesta”.