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La receta del sur

Son las regiones en las que se presentan menos contagios de Covid-19: Apurímac, Puno, Tacna y Moquegua. Los responsables de las direcciones de salud de esas jurisdicciones explican cómo lo consiguieron y el desafío que enfrentan ahora que, por reactivación económica, parte de la población vuelve a las calles.

El diagnóstico temprano ha evitado el contagio en las regiones del sur. Allí no cerraron las postas y los centros de salud.
El diagnóstico temprano ha evitado el contagio en las regiones del sur. Allí no cerraron las postas y los centros de salud.
Raúl Mendoza

El primer caso de Covid-19 se presentó en Apurímac el 1 de abril. Era un hombre de 48 años que fue diagnosticado en el distrito de Kaquiabamba, Andahuaylas, y había llegado en los días previos desde Lima. Lo registraron en el sistema de salud, monitorearon a su familia y redoblaron la vigilancia sobre la población de su entorno. Pero no hubo nuevos casos.

Para entonces las autoridades sanitarias de la región ya venían preparándose poco más de un mes para esa contingencia, aún antes de que el gobierno decretara la cuarentena.

“Desde el 23 de febrero teníamos un plan de contención y prevención del ingreso o importación del virus a nuestra región. Porque se veía venir. En un inicio hicimos difusión preventiva (lavado de manos, distanciamiento, uso de la mascarilla, etc) en todo Apurímac”, explica el doctor Claudio Quintana, jefe de la Dirección de Salud Regional de esa región.

A diferencia de otras regiones que cerraron sus postas y centros de salud para centrarse en los hospitales más grandes, aquí su plan de prevención tenía justamente esos locales como primera línea de defensa. A su vez, ese personal de salud se organizó con dirigentes comunales o alcaldes distritales para tratar los casos sospechosos. Fue un enfoque hospitalario y comunitario.

El siguiente desafío fue identificar los casos ‘importados’ que llegaban de otras regiones del Perú y de apurimeños que retornaban de España, Italia, China y otros países donde ya estaba el virus.

“En Abancay hubo personas que volvían de esos países. En ese y otros casos asumimos que eran positivos. No teníamos pruebas para hacérselas a todos. Los registrábamos en el sistema y les pedíamos hacer cuarentena a ellos y a sus familiares”, explica el jefe de la Diresa.

Otra razón que quizá explica el porqué el nuevo coronavirus no se ha diseminado en la región es que muchas comunidades de las provincias de Cotabambas y Andahuaylas cerraron los accesos a su territorio. Tienen sus propios comités comunales de Covid-19 que se encargan de hacer cumplir el aislamiento obligatorio. Los que salen, retornan bajo cuarentena.

De los 84 distritos de la región, 66 están libres de Covid-19. Actualmente Apurímac es la región con menos casos de contagio del país: al viernes 5 de junio tenían 237 casos confirmados, 61 pacientes recuperados y tres fallecidos. Han realizado más de 8 mil pruebas de descarte.

La región tiene cuatro hospitales, uno en Andahuaylas, otro en Abancay, uno de Essalud y uno privado, el Diospi Suyana, de Curahuasi. Entre todos tienen 21 ventiladores, la mitad perteneciente al último de ellos. También tienen un centro de triaje diferenciado que determina si un paciente es sospechoso de Covid-19 y el tratamiento que necesita.

Aunque hasta ahora la emergencia está bajo control no cantan victoria: por la reactivación económica la población ya ha empezado a salir de sus casas.

“Se ha incrementado el número de personas en las calles, sobre todo en Abancay. A mayor aglomeración mayor contagio. Esperamos que la población sea proactiva y notifique los casos nuevos”, dice el doctor Quintana. También necesitarán más medicamentos y EPPs porque la epidemia aún durará meses.

“La curva aun no está bajando, hay que estar atentos”, dice el jefe de la Diresa.

Covid congelado

Puno es la segunda región con menos casos del nuevo coronavirus y allí muchas de las medidas que han funcionado en Apurímac también se repiten. Allí tampoco se cerraron los centros de salud -la primera barrera sanitaria- y las comunidades aimaras bloquearon las carreteras y el acceso a sus territorios una vez que se decretó la cuarentena.

Desde marzo la región controló sus fronteras con Bolivia, Madre de Dios, Arequipa y Cusco, que sí tenían contagiados. El primer caso puneño apareció la primera semana de abril. Al 5 de junio tienen 456 casos y 6 fallecidos. Los casos mortales se debieron sobre todo a pacientes que tenían enfermedades prevalentes.

El Director Regional de Salud, Jorge Montesinos, señala que la región tiene trece camas UCI y están en proceso de contar con diez más. “En Julio contaremos con un laboratorio de biología molecular para análisis de muestras de Covid-19”, dice.

La población ha acatado la cuarentena y los casos se han dado sobre todo en las capitales de provincia. En las zonas altas las comunidades aimaras se han protegido cerrando los accesos a sus pueblos para proteger, principalmente, a las personas mayores que viven allí. “Además no hay farmacias. Si se contagian no podrían atenderse”, nos dice un corresponsal.

Hoy, a propósito de la reactivación de algunos sectores económicos, Juliaca es una zona que suscita temores. Es un lugar de comercio, de llegada de viajeros y tiene el mayor número de contagios de la región. Hasta ahora Puno ha enfrentado bien la pandemia, pero en esta nueva etapa, tendrá que poner la lupa en esta ciudad y allí donde el virus amenace con crecer.

En la frontera

“Todavía no tenemos nada ganado”, dice el doctor Juan Cánepa, director regional de salud de Tacna, a pesar de que su región es la tercera con menos casos. Su preocupación viene de que ahora, con la salida de un gran sector de la población a la calle para trabajar, a ellos la curva ascendente los va agarrar con una cuarentena a medias.

Hasta el momento Tacna registra 504 casos, cinco hospitalizados, cinco en UCI, y 9 fallecidos. Ha realizado 11,670 pruebas y tiene dos hospitales.

El éxito de la lucha contra la pandemia, hasta ahora, podría atribuirse a que una vez que el Minsa les dio la alerta epidemiológica organizaron 16 equipos de respuesta rápida y 20 de vigilancia epidemiológica. Los primeros detectaban a los positivos y sus contactos; y los segundos hacían el seguimiento para ver si se complicaban.

Así han logrado atender los casos en etapas iniciales. Tampoco cerraron sus postas y centros de salud, para evitar que los hospitales se llenaran de pacientes. Tuvieron un triaje diferenciado y un padrón de pacientes crónicos de diabetes, hipertensión, inmunosuprimidos, mayores de edad, a quienes monitorearon permanentemente.

El doctor Cánepa también preside el Comando Covid y coordina acciones con las autoridades, militares, policiales, regionales y el sector privado. “Eso ha funcionado bien. Tuvimos intervenciones precoces como el Mercado Grau, que era un foco de contagio, y lo controlamos. Después intervenimos una docena de mercados más y evitamos los contagios”, cuenta.

“¿Temen un brote ahora que la gente ha empezado a salir?”, preguntamos. “Sí. Por eso estamos preparando un hospital con 20 camas UCI y cien de hospitalización. Y una planta de oxígeno en el hospital. Estamos preparándonos para el peor escenario”.

Por su parte, Roy Ramos, director regional de salud de Moquegua, explica que han trabajado con tres líneas de contención: la primera, los centros de salud; la segunda, los hospitales; y la tercera será un hospital de contingencia que se habilitará el 8 de julio con 4 camas UCI y 40 de hospitalización. También han descentralizado los mercados.

Hasta ahora han controlado bien la pandemia con los recursos que tienen. Tienen 637 casos, tres fallecidos y 319 dados de alta. Pero también temen lo que viene en esta fase de salida de las personas.

“La población en la calle nos complica. Si hay más contagios vamos a necesitar más personal de salud que no tenemos. Tenemos azitromicina, ivermectina, hidroxicloroquina para nuestra realidad actual. Pero si hay más casos no sé si prodremos controlarlo”, dice.

Son regiones que han tenido buenos resultados hasta ahora, pero la realidad actual les provoca lógico temor. Todavía no tenemos nada ganado.