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Domingo

Medio siglo de un clásico

Conversación en La Catedral de Mario Vargas Llosa cumple cincuenta años y, a pesar del tiempo transcurrido, no ha envejecido. Sigue siendo una novela capital de la literatura universal, y una deslumbrante radiografía del poder y la corrupción en el Perú.

MVLL en París. Allí escribió sus primeras novelas y logró el reconocimiento.
MVLL en París. Allí escribió sus primeras novelas y logró el reconocimiento.
Raúl Mendoza

Sobre Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa dijo alguna vez que fue la novela que más le costó escribir y que "si tuviera que salvar del fuego una sola de las novelas que he escrito, sería esta”. La publicó en 1969, a los 33 años, y fue la que lo encumbró entre los mayores referentes de la literatura contemporánea. Este año esa novela, atrevida y deslumbrante, ha cumplido 50 años.

La Feria del Libro de Lima 2019 tiene como principal invitado al Nobel peruano y celebra el Universo Vargas Llosa. En un conversatorio de ayer sábado se habló de las cinco décadas de una novela imprescindible. Efraín Kristal, crítico peruano, profesor de la Universidad de California (UCLA), considerado el mayor especialista en la obra de MVLL, llegó a la FIL para revisar las claves de un artefacto narrativo que, a pesar del tiempo transcurrido, no envejece.

Conversación en La Catedral, la más importante novela sobre el Perú, es quizás también la mayor novela sobre la corrupción de las sociedades latinoamericanas”, dice Kristal. En su libro La tentación de la Palabra, el crítico peruano ha analizado toda la obra de MVLL, se ha sumergido en las influencias del autor y ha descubierto las claves de su proceso creativo.

“Con esta novela Vargas Llosa logró reconciliar los procedimientos más audaces de la narrativa moderna de Joyce y Faulkner (la mezcla de planos espaciales y temporales, el uso del monólogo interno, el discurso libre indirecto...) con expresiones de la cultura popular (el cine, la música, el periodismo amarillo...) para imaginar la indecencia de una sociedad”, dice Kristal en un texto que es parte de su alocución en la FIL Lima.

La novela tiene uno de los inicios más memorables de la literatura peruana: "Desde la puerta de "La Crónica" Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?". Una interrogante que se quedaría grabada en la memoria colectiva del país y que todavía hoy sirve como tema para proponer el debate.

Conversación... está situada en los años del gobierno de Odría y le da pie al autor para analizar los mecanismos del poder, la corrupción en que los gobiernos autoritarios terminan, y también para mostrar los distintos rostros de la sociedad peruana. El eje narrativo de la novela es una larga conversación de Santiago Zavala, personaje principal, y Ambrosio, chofer de su padre, en el bar que da nombre al libro: La Catedral.

Una novela vigente

Quien se sumerja en la lectura de Conversación...podrá sentir la atmósfera de un régimen opresor y escuchará las voces de los distintos sectores de una urbe que está sufriendo cambios. Hay también un sentimiento pesimista respecto al futuro. “Las manos en los bolsillos, cabizbajo, va escoltado por transeúntes que avanzan, también, hacia la Plaza San Martín. Él era como el Perú, Zavalita, se había jodido en algún momento. Piensa: ¿en cuál?”.

"¿Por qué, a cincuenta años de publicada, Conversación en La Catedral no pierde vigencia?

La socióloga y escritora Irma del Águila explica: “Volvemos a la novela porque a pesar de que Lima ha cambiado -en 1950 tenía un millón y medio de habitantes y hoy tiene 10 millones- existen líneas de continuidad en medio de las transformaciones. Esa continuidad tiene que ver con los regímenes autoritarios y las dictaduras en el Perú”.

Para del Águila algunos sectores de la sociedad peruana tienen una visión nostálgica respecto de esos regímenes. La tentación autoritaria, dictatorial, en América Latina, y en el Perú -como el fujimorismo en los años 90 aquí- han asegurado la vigencia, la permanente actualidad de una obra que registra y disecciona los mecanismos del poder y la corrupción.

“A Odría, por ejemplo, se le recuerda por sus obras emblemáticas: el Hospital del Empleado, el Estadio Nacional, etc.Conversación en La Catedral nos habla de eso, pero también de las entrañas del régimen, de la corrupción, del clientelismo, de los militares venales en alianza con la oligarquía o con los centros de poder. Eso persiste como forma de perpetuarse en el poder hasta el día de hoy. Esa es una de las claves de la vigencia de Conversación...”, precisa.

En la novela, MVLL incluso describe una escena en que Cayo Bermúdez, jefe de inteligencia de Odría, establece vínculos con dirigentes de barriadas para que acudan a un mitin en la Plaza San Martín y dispone buses para llevarlos hasta allí. ¿Coincidencia con la actualidad? Pasaba hace 50 años y es algo que hacen los partidos políticos hasta el día de hoy.

Obra totalizadora

“En las páginas del libro comparecen las vidas enteras de unos personajes a los que la historia ha encerrado como en un laberinto”, dice la presentación de Conversación en La Catedral en la contratapa de la edición clásica de Seix Barral. El critico literario y profesor universitario, Agustín Prado, sostiene que Conversación en la Catedral es un gran censo, un fresco muy completo, de la Lima urbana y tiene distintos temas por los cuales acercarse al texto: la política, el poder, la universidad, la calle, el periodismo.

¿Quiénes han sido las influencias de MVLL?

“La obra Vargas Llosa se nutre de los realistas franceses, incluso el libro se abre con un epígrafe de Balzac. Y también está Faulkner. Creo que ya en Conversación...Vargas Llosa era un autor con pleno dominio de sus recursos literarios y le gira la tuerca a todo lo que había asimilado de Faulkner, a quien había leído con lápiz en mano.Otro referente de su obra de ese momento es Sartre, por el tema del compromiso del autor con la sociedad”, precisa.

MVLL debutó en la novela con La Ciudad y los Perros (1963), continuó con La casa verde (1966) y culminó esa primera etapa de su producción con Conversación en La Catedral (1969). Para muchos especialistas en su obra, es quizá su triada de novelas más potentes, a pesar de ser las tres primeras.

“Es muy difícil encontrar a un autor que haya escrito tres magníficas novelas en el inicio de su carrera. Estrenarse con una novela como La Ciudad y los perros, antes de los 25 años, es una gran proeza porque con ella partió en dos el devenir de la novela peruana y capturó la atención del mundo iberoamericano”, explica Prado.

Luego llegaría una novela totalizadora como La Casa Verde y más tarde Conversación en la Catedral, un gran retrato de la sociedad peruana. “Conversación... es su primera obra maestra, la segunda es La guerra del fin del mundo”, afirma Prado. También precisa que el valor de la novela está en convertir un tema local en algo universal. “El personaje de Zavalita como personaje existencial, como la conciencia de un momento, permite universalizar el tema”.

Cuando Mario ganó el Premio Nobel de Literatura por el conjunto de su obra, la Academia sueca señaló que se lo concedía “Por su cartografía de las estructuras del poder y sus mordaces imágenes de la resistencia individual, la revuelta y la derrota”. Casi parecería que se refería a esta novela. Según Efraín Kristal, esta novela culmina el primer ciclo de la obra de MVLL. Para él, Conversación en La Catedral no sólo es un hito en la trayectoria del Nobel, sino que es una de las mayores creaciones literarias de la lengua.