Personajes

Johanna San Miguel, la reincidente

La show woman se despide del musical Billy Elliot y vuelve en octubre con su unipersonal Se busca marido cama adentro para aplastarnos de risa. Habló con Domingo sobre Esto es guerra, la incómoda invasión a su vida privada y su impetuoso regreso al teatro.


Juana Gallegos

Domingo, 12 de Agosto del 2018

Para relajar las cuerdas vocales hace falta una cañita. Johanna San Miguel (50) está sentada en el mezzanine del teatro Peruano Japonés y me explica cómo calienta antes de salir a escena caracterizada como la señora Wilkinson, su personaje en el musical Billy Elliot versión Perú. El consejo se lo dio una amiga argentina, dice, y consiste en ponerse una “pajisha” (imita el dejo) en la boca y botar el aire suavemente, a veces, consiste en formar burbujitas en un vaso con agua.

La señora Wilkinson es un personaje difícil, es la profesora de ballet que conspira para que Billy se convierta en un gran bailarín. Para reencarnarla, Johanna tuvo que entregarse a los rígidos ensayos impuestos por el director Juan Carlos Fisher. Aprendió a bailar tap. Tuvo que recordar los movimientos que aprendió de niña en sus clases de ballet. El canto fue un asunto sencillo pues ya había hecho un musical antes, Mamma Mia! (2016-2017).

Construir a Wilkinson le tomó mucho tiempo y desgaste físico. Además, ha estado grabando episodios de la nueva novela Te volveré a encontrar (2018). Desde mayo le venimos siguiendo el rastro, y ella muy cortés se excusaba vía Whatsapp, a veces con la foto de una taza de café. La temporada de Billy Elliot ya se termina, y San Miguel ya está con la cabeza metida en el regreso de su unipersonal Se busca marido cama adentro, que viene solo por dos funciones, este 30 y 31 de octubre.

¿Las mujeres seguimos buscando marido?

– No pues, el título es un juego, [esta vez] vamos a descubrir si realmente lo que buscábamos era un marido cama adentro… yo he estado haciendo mis sondeos, preguntando a personas que tienen más de 40 años de casados, oye, ¿si tú hubieras podido cambiar esto?... y me miran con cara de no sé.

El unipersonal es una puesta en escena hilarante en la que una mujer despechada, cuya voz se cristaliza en diferentes personajes, uno de ellos la inmortal Queca de Pataclaun (1997-1999), hace catarsis porque el novio no le pide la mano.

Pero eso es en la ficción porque en la realidad a Johanna le pidieron la mano tres veces, solo que a destiempo o “cuando el globo ya se había desinflado (...) tengo tres anillos, y uno lo vendí y me compré dos bicicletas bien pimpeadas [mejoradas a gusto del usuario]”, se ríe maléfica.

Johanna San Miguel Dammert no es ella sin esa risa cachosa (peruanismo que quiere decir burlón o burlona). Podríamos decir que su cualidad más resaltante es haber aprendido a burlarse de ella misma. Eso se lo debe al clown. Se burla de ella, por ejemplo, cuando dice entre carcajadas que alguna vez se encaprichó con el matrimonio porque todos se casaban y ella no: “[Le decía] ¿por qué tanta duda? voy al matrimonio de todos como doña cojuda y no tengo el anillo enroscado en la pezuña…”, dice aludiendo al sobrepeso que tuvo alguna vez. “Es que soy muy competitiva”, remata riéndose.

La lupa invasiva

En la televisión es imposible sobrevivir si no se es competitivo. El reality Esto es guerra, que tiene absortos a miles de niños y adolescentes, aún lidera el rating.

Johanna fue su conductora por tres años y tres meses. A ella la llamaban ‘la mamá leona’, por capitanear el equipo de los felinos.

A ella, que ahora está fuera del mundo de la tele y metida de llena en el teatro y la actuación, le sabe rancio hablar del tema hoy.

El 2015 en particular fue un año muy accidentado para su carrera. A raíz del éxito que tenía EEG, una lupa gigante se posó sobre la vida privada de San Miguel. Cualquier error que cometiese era insumo inflamable de los programas de espectáculo. Su relación con un actor casi veinte años menor fue la esencia del cotilleo por mucho tiempo. No había noticia en la que no se le recordara su edad y se juzgara, entrelíneas, que lo que hacía era una herejía.

¿Habría pasado lo mismo si ella hubiese sido un hombre que tiene una relación con una joven menor?

“Si el programa hubiese tenido dos puntos de rating, a nadie le hubiera interesado lo que hacía, pero como era tan mediático, todo se magnificaba (…) de eso me di cuenta después, así es el negocio [en televisión]”, dice.

Y sobre la exposición de su relación con Stefano Salvini añade: "Jamás respondí a las cosas que me han dicho, lo único que puedo decir es que nosotras las mujeres somos libres de hacer y estar con quien querramos, y hacer con nuestros cuerpo lo que mejor nos parezca".

Ese 2015 los espectadores vimos también a Johanna pedir disculpas en un programa de televisión por haber lanzado una copa de champán en la frente de un hombre durante una fiesta en el Hotel Bolívar. Este hecho hizo afilar aún más los dientes de la trituradora de la prensa de espectáculos. Johanna prefiere no dar detalles al respecto.

Si armamos el rompecabezas de ese momento de la vida de la conductora encontraremos, además, dos piezas dolorosas: San Miguel se recuperaba del final de una larga relación amorosa y de una histerectomía, una extirpación total del útero para prevenir un cáncer.

Esa era la vida a la que volvía cuando se apagaban las luces del plató de EEG.

Y en medio de tanto ruido, encontró apoyo, dice, en su tía y madrina, la actriz Claudia Dammert, a quien recuerda como una mujer sabia: “Con ella he pasado los momentos más fuertes de mi vida […]”, dice Johanna mientras, abajo, desde el escenario del teatro se escucha: "Si el dolor te paraliza: no te rindas, no es el final…”, parte del elenco de Billy Elliot ensaya la canción que abre el musical, la melodía baja la tensión de la conversación.

A lo bueno... el teatro

“Estar desarmada, vulnerable y expuesta fue mágico e inspirador […]”, Johanna cuenta con cierta emoción su participación en Conejo rojo, conejo blanco (del iraní Nassim Soleimanpour), una obra teatral poco ortodoxa en la que el actor/actriz se presenta solo ante el público, sin haber ensayado un guión y con un texto que conoce ese mismo día.

Esa noche de febrero pasado y como parte del público estuvo su hijo Paulo de 14 años, “Le dije, anda a verme que voy a dedicarte esto… mierda, me voy a poner a llorar”, dice Johanna, quien no puede revelar lo que esa noche contó pues la única regla después de participar en la obra es no decir nada.

Lo que sí puede confesar la actriz es que esa noche dejó caer muchas armaduras: "Salieron varias cosas muy profundas, la gente podía ver cómo era de verdad... lo que a mí más me interesa es que la gente me pueda ver", subraya San Miguel, quien es quizás una de las personalidades de la televisión cuya vida privada estuvo más expuesta en los medios, y sin embargo, no la conocemos más allá del personaje que se creó de ella o que ella creó.

Tras su retiro de la televisión, la actriz ha participado en cuatro obras teatrales más, en dos telenovelas, en películas.

Ya le da vida a Milena, su personaje en la telenovela Te volveré a encontrar (pronta a estrenarse): "Ella es una cucufata, doble moral e hipócrita, una religiosa a más no poder que por lo bajo raja del mundo entero, ya he encontrado a una persona igualita a ella", dice San Miguel en tono confabulador.

Antes de terminar la entrevista, la actriz nos advierte que no quiere titulares del tipo Salió del escándalo, resucitó como el ave fénix y ahora triunfa con Billy Elliot. "Me pego un tiro", dice cachosamente.


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