Documental

Chabuca Granda y su misa cantada

El 16 de enero de 1969 se escuchó por primera vez en Lima la Misa Criolla de Bodas compuesta por Chabuca Granda para la boda de su hija Teresa Fuller. Este año se estrena un documental sobre esa obra, una de las más hermosas y menos conocidas de todo su legado. El 8 de marzo se cumplen 35 años de su muerte.


Raúl Mendoza

Domingo, 4 de Marzo del 2018

"Misa de Bodas Criolla estrenó Chabuca Granda en el enlace de su hija", fue el titular de La Prensa del 17 de enero de 1969 dando cuenta de la presentación en publico -un día antes- de las diez canciones que ella había compuesto para acompañar la boda de su hija Teresa Fuller Granda en la iglesia Santa María Magdalena, de Pueblo Libre, a manera de una liturgia cantada con distintos géneros de música criolla.

"No faltaron la guitarra, el laud, el criollísimo cajón y las cucharas, que hicieron estremecer hasta sus cimientos al sobrio y conventual templo, con más de cuatro siglos de antiguedad", decía la nota. Los músicos que estrenaron la obra esa noche fueron Lucho Gonzales, Jorge Madueño, Ernesto Pollarolo, Julio Poggi, Johnny Román, Fernando Bacigalupo, Rubén Florez y Enrique Álvarez Moncloa.

Con el tiempo la obra sería conocida como Misa Criolla de Bodas. Chabuca Granda la compuso ante un pedido de su hija y escribió las canciones en secreto durante la segunda parte de 1968. Los temas eran un compendio de los ritmos costeños que ella recogía en sus composiciones, una síntesis de su obra musical. Hay en ella géneros como el vals, el triste, el tondero, la marinera (norteña y limeña), y el festejo.

Quien escuche esa misa cantada no podrá menos que emocionarse. Fue lo que le pasó al documentalista Luis Enrique Cam el año 2005 cuando le regalaron el CD. "Desde que lo escuché por primera vez quedé impactado por la espiritualidad de su creación (...) La escuché muchas veces", ha contado. La historia de esa composición, el regalo de una madre para la boda de su hija, también lo conmovió. Pero estaba lejos de imaginar que años después se embarcaría en un documental sobre esa obra.

 

Una señal

 

Un día de julio de 2015, Luis Enrique asistió a la presentación del libro de un amigo, adquirió un ejemplar y se formó en la cola para que se lo firmara. Un rato después se dio cuenta que delante de él estaba Teresa Fuller, la hija de Chabuca Granda, nuestra gran compositora. Luis, que ya conocía y admiraba la Misa Criolla de Granda, solo la observó y pensó que esa mujer delante suyo había sido la inspiración para una obra de arte.

Al día siguiente, un sábado, acudió al matrimonio de unos amigos de promoción en Chaclacayo. "En la ceremonia religiosa el coro empezó a tocar la misa criolla. Era la primera vez que la escuchaba en vivo y quedé maravillado", cuenta. Entonces recordó que el día anterior había visto a Teresa Fuller y ahora había escuchado la misa que le compusieron y se dijo: "Aquí hay una señal". Y decidió contar en un documental llamado Cantar la misa con Chabuca, la historia de la Misa Criolla de Bodas.

Llamó a su amigo para que le presente a Teresa y así empezó a trabajar, desde el 2015, en su documental, que se estrenará el 31 de octubre de este año. De sus conversaciones con la hija de Chabuca Granda, con los músicos que participaron de la primera presentación de la misa y con distintos personajes ligados a esta historia y a la musica criolla, ha conseguido interesantes hallazgos.

"En el archivo que conserva Teresa he podido encontrar, por ejemplo, un guión audivisual donde Chabuca deja indicado como debería filmarse la misa criolla, mientras se escuchan las canciones", explica Luis Enrique. "Ella indica con lenguaje cinematográfico como se debe grabar. Dice, por ejemplo, 'en el momento que entra la novia, toma de plano frontal, con paneo al altar'. Es interesante porque había trabajado en televisión y conocía ese lenguaje", agrega.

Algunas de esas propuestas visuales, que Chabuca Granda hacía, serán recogidas por Luis Enrique para algunas partes de su documental.

En la investigación para su película, el documentalista también ha encontrado una grabación con la voz de Chabuca cantando los temas de su liturgia criolla. Grabó con los musicos con los que solía trabajar una versión sencilla que serviría como guía para grabaciones más elaboradas. Se sabe que a pesar de que estaba satisfecha con el resultado de la misa, su interés no estaba en cantarla ella misma.

La Misa Criolla es descrita así por Cam en un documento: "El Introito (llegada a la casa de Dios) es exaltado en un vals criollo. El Credo (reconocimiento de la fe en Dios) asciende en una Zaña. El Kyrie (solicitud de perdón de los pecados) cabe en un Triste. El Gloria (agradecimiento a Dios por su bendición) se proclama con un Tondero. El Ofertorio (invitación a compartir la cena pascual) se celebra con un vals. El Sanctus (el misterio de la presencia de Dios en este convite) se guarda en una zamacueca. El Pater Noster (dialogo con Dios) está celebrado en una Danza. El Agnus Dei (reconocimiento de Cristo como hijo de Dios) revolotea en una Marinera. La Comunión (el misterio de la presencia de Dios, mediante la hostia) es entonada en un Vals de callejón. Y el Deo Gratias (despedida feliz del encuentro con Dios) ríe, aplaude y contonea en un alegre Festejo Negro".

Una primera versión de la Misa Criolla se grabó en 1969, en Colombia. Estuvo a cargo de los músicos que la acompañaban -entre ellos Lucho Gonzales y Caitro Soto- pero Chabuca desautorizó la grabación porque la disquera había alterado el orden de las canciones, sin considerar que se trataba de una obra que seguía un orden establecido por la liturgia católica.

"La disquera consideró que la última canción, el Deo Gratias, que era una canción festiva, alegre, porque era un festejo, no debería ir al final. Y la puso como el primer tema del lado B, que empezaba con el Sanctus. No respetó la obra original, más aún si se trata de una misa que tiene un desarrollo. Fue una infeliz decisión y ella no volvió a grabarla", cuenta el documentalista.

 

Un largo silencio

 

Desde esa vez pasarían treinta largos años para que la Misa Criolla volviera a aparecer en disco, en el año 2000. Chabuca había fallecido el 8 de marzo de 1983 y no pudo ver esa reaparición de su obra. El disco fue lanzado por Telefónica, con producción de Susana Roca Rey y la propia Teresa Fuller, respetando fielmente el orden que la autora le dio. Se grabó con artistas de renombre como Eva Ayllón, Lucy Avilés o Javier Luna en las voces.

Probablemente, en ese vacío de treinta años en que no se grabó el disco, se sustente el porqué una de las obras más hermosas de Chabuca es también una de las menos conocidas. El documental intenta rescatarla de ese olvido, ahora que la composición está a punto de cumplir 50 años.

Luis Enrique Cam señala que Chabuca Granda compuso la misa para su hija pero al mismo tiempo como un regalo para el pueblo peruano. "Fue una propuesta audaz. La música criolla, que es una música festiva, que se toca en las calles o las jaranas, se convierte en música espiritual. Eso es lo bonito", comenta.

Su película Cantar la misa con Chabuca está en plena producción. Mostrará a protagonistas de la primera presentación de la Misa Criolla de Bodas, como Teresa Fuller, los músicos que la estrenaron, y personajes que tuvieron amistad con la compositora. También mostrará tres historias: una pareja joven a punto de casarse, una pareja mayor que va a cumplir 50 años de matrimonio y una religiosa que cumple 25 años de haber tomado los votos. Todos ellos celebrarán sus compromisos con la Misa Criolla de Bodas.

Si la escucha comprobará que la misa de Chabuca seduce los oídos, serena el espíritu y endulza el corazón. Una obra de arte musical empieza a ser redescubierta.


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