Científicos asombrados por enigmático fenómeno en la atmósfera de Júpiter

La sonda Juno del programa New Frontiers de la NASA recopiló datos del lado oscuro de Júpiter. Se captó, por primera vez, cómo se forma un peculiar evento de gran magnitud.

En 1994, los astrónomos observaron por primera vez una tormenta del amanecer en Júpiter. Sin embargo, nunca habíamos podido verlas formarse. Foto: NASA
En 1994, los astrónomos observaron por primera vez una tormenta del amanecer en Júpiter. Sin embargo, nunca habíamos podido verlas formarse. Foto: NASA
Ciencia LR

La gran mancha roja (GMR) de Júpiter, el quinto planeta del sistema solar, fue descrita por primera vez en 1830 y contiene dentro de sí a una tormenta con vientos de hasta 600 km/h. En cuestión a su ingente tamaño, supera en dos veces el diámetro de la Tierra, aproximadamente. No obstante, otro evento de magnitud sorprendente ha podido ser captado desde su atmósfera.

Este fenómeno corresponde a la tormenta auroral del amanecer joviano, un espectáculo enigmático de ondas ultravioletas que no se había detectado desde su inicio, es decir, en el instante exacto en que aparece.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Lieja en Bélgica, el Southwest Research Institute, la Universidad de Boston —ambos en Estados Unidos—, el Instituto Nacional de Astrofísica en Italia y otras instituciones recopiló datos de la sonda espacial Juno para examinar el lado oscuro del primer planeta exterior de nuestro vecindario cósmico.

La sonda Juno forma parte del programa New Frontiers de la NASA, proyecto que busca investigar varios cuerpos celestes del sistema solar. Llegó a Júpiter el 4 de julio de 2016 y su espectrógrafo ultravioleta (UVS), uno de sus sistemas tecnológicos, adquirió imágenes de las auroras polares.

Imágenes de tormenta del amanecer en Júpiter desde el lado nocturno del planeta. Foto: NASA / JPL-Caltech / SwRI / UVS / ULiège / Bonfond

“Las observaciones de Juno-UVS pintan una imagen completamente nueva de las tormentas del amanecer. Consisten en una cadena de eventos de 5 a 10 horas de duración”, se menciona en el estudio alojado en Advancing Earth and Space Science, revista interdisciplinaria enfocada en ciencias de la Tierra y el espacio.

Además, se explica que las escalas expansivas de las tormentas del amanecer de Júpiter y las subtormentas de la Tierra —su signo es el gran incremento de auroras polares— se parecen en ciertas características.

“Las magnetosferas de la Tierra y Júpiter almacenan energía a través de mecanismos muy diferentes, pero cuando esta acumulación alcanza un punto de ruptura, los dos sistemas liberan esta energía de manera explosiva de una manera sorprendentemente similar”, explicó Zhonghua Yao, segundo firmante del artículo especializado.

En cuanto al planeta gaseoso, sus auroras se producen mediante un bombardeo de electrones normalmente expulsado por la atmósfera de Ío. Luego de pasar por el campo magnético, van a la atmósfera superior y, al mezclarse con los gases, el panorama se vuelve brillante.

Ío es la tercera luna más grande del entorno joviano, con cerca de 400 volcanes activos y cadenas montañosas. Galileo Galilei, en el año 1610, descubrió este satélite natural.

La Tierra, en cambio, genera sus subtormentas aurorales cuando corrientes eléctricas perturban su magnetósfera, escudo protector contra las partículas del Sol, lo que libera energía con dirección a la ionósfera, capa superior ubicada entre 80 y 500 km de altura.

Bertrand Bonfond, uno de los autores del estudio, recordó que otras naves exploradoras como la Voyager, Cassini y Galileo no tuvieron la misma efectividad para llevar a cabo un análisis previo igual de revelador. “Es por eso que los datos de Juno son un verdadero cambio de juego, permitiéndonos una mejor comprensión de lo que está sucediendo en el lado nocturno, donde nacen las tormentas del amanecer”, aclaró el experto.