La velocidad de la luz sí puede ser superada sin contradecir a Einstein, según estudio

Ciencia LR

El problema frontal de superar la velocidad de la luz es que se necesita una cantidad abundante de energía. Foto: ABC
El problema frontal de superar la velocidad de la luz es que se necesita una cantidad abundante de energía. Foto: ABC

Según la teoría de la relatividad, nada en el universo es más rápido que la luz. Sin embargo, se ha planteado una solución a través de deformaciones espacio-temporales.

El 25 de enero de 2021, Alexey Bobrick y Gianni Martire, investigadores de Applied Physics, propusieron el diseño de un motor de curvatura o warp drive para deformar el espacio-tiempo y dar impulsos a una nave espacial que supere la velocidad de la luz (300.000 km/s) sin violar las leyes de la teoría de la relatividad de Albert Einstein.

Originalmente, esta idea proviene del físico mexicano Miguel Alcubierre, quien en 1994 desarrolló un modelo matemático. Sin embargo, otro estudio del experto Erik W. Lentz, de la Universidad de Göttingen (Alemania), retoma las bases teóricas del siglo pasado y las refuerza con su propio discurso a través de la revista Classical and Quantum Gravity.

El universo se expande rápido, lo sabemos porque las galaxias cada vez se alejan más unas de otras a merced de la energía oscura, excepto las que ya se encuentran en proceso de fusión, como la Vía Láctea y Andrómeda. Por lo tanto, al movernos al ritmo del espacio-tiempo no tendríamos que preocuparnos por conseguir energía infinita con el objetivo de competir con la luz.

En el estudio de Bobrick y Martire se sostiene que existe una cantidad considerable y variable de impulsos de curvatura dentro de la naturaleza. Esto significa que no sería descabellado descubrir más de un método correcto que permita el gran viaje interestelar, uno de los sueños de la especie humana, respetando la teoría de la relatividad.

Ahora, Erik W. Lentz cita a los solitones hiperrápidos como la solución a cualquier paradoja. Se refiere a ondas solitarias y complejas capaces de mantener su forma pese a marcar un trayecto a ritmos superlumínicos. La ventaja crucial radica en que los solitones funcionan con energía positiva, así que la energía negativa, un mero concepto físico, queda descartada.

Aún con todo este conocimiento sobre el papel, el punto débil del postulado sigue siendo la cantidad de energía a invertir.

Para hacerlo realidad y no dejarlo caer en la especulación, es necesario contar con una energía comparada a cientos de veces la masa del planeta Júpiter si queremos competir con la velocidad de la luz. No obstante, Lentz aseguró que el trabajo futuro se centrará en reducir esos requerimientos tan exigentes.

“Este trabajo ha alejado el problema de los viajes más rápidos que la luz de la investigación teórica y lo ha acercado a la ingeniería”, apuntó el autor principal del estudio actual.