¿Hasta qué punto la COVID-19 afecta al cerebro?

Bruno Cueva V.

larepublica_pe

08 Ene 2021 | 17:23 h
Investigadores de la Universidad de Londres habían afirmado que el cerebro de una persona contagiada del nuevo coronavirus envejece 10 años. Foto: La verdad noticias / Estudio Foto Science
Investigadores de la Universidad de Londres habían afirmado que el cerebro de una persona contagiada del nuevo coronavirus envejece 10 años. Foto: La verdad noticias / Estudio Foto Science

Grupos de científicos de diversos países siguen analizando una gama de trastornos neurológicos asociados a los efectos de la COVID-19.

La mejor arma que tenemos disponible para contener el segundo golpe de la COVID-19, muy aparte de la vacuna, es la prevención mediante los protocolos de bioseguridad. Ante la llegada de la nueva variante del coronavirus procedente del Reino Unido al Perú, según informó el Ministerio de Salud este viernes 8 de enero, resulta decisivo seguir conociendo todos los detalles de esta pandemia.

Un equipo de investigadores de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) en Maryland, Estados Unidos, encabezado por el PhD. Myoung-Hwa Lee, examinó las autopsias de 19 pacientes fallecidos con el virus surgido en Wuhan, China. Las edades de las personas afectadas oscilaban entre los 5 y 73 años. Además, la mayoría presentaba riesgos de complicaciones severas por sufrir de diabetes o enfermedades cardiovasculares

Avindra Nath, coautor del estudio alojado en New England Journal of Medicine y experto en neuroinmunología, se sorprendió al observar áreas de daño que se relacionan con accidentes en el cerebro. En sus palabras, al principio el grupo científico pensaba ver principalmente desajustes debido a la falta de oxígeno.

El 24 de abril de 2020, Jeremy Rossman, profesor titular en virología en la Universidad de Kent (Reino Unido), ya había adelantado en el portal The Conversation que múltiples estudios informaban que más de un tercio de los pacientes (36%) tenían síntomas neurológicos.

Los problemas neurológicos no serían raros en pacientes con COVID-19, dijo el PhD. Majid Fotuhi. Foto: APA

“Estudios más amplios de China y Francia también han investigado la prevalencia de trastornos neurológicos en pacientes con COVID-19 (...). Muchos de estos síntomas fueron leves e incluyen cosas como dolor de cabeza o mareos que podrían ser causados por una fuerte respuesta inmune”, agregó el especialista.

Tal y como contó Rossman aquella vez, también se observaron otros síntomas de diferentes escalas: pérdida del olfato o del gusto, debilidad muscular, accidente cerebrovascular, convulsiones y alucinaciones.

“Se ha sugerido que la infección de las neuronas olfativas de la nariz puede permitir que el virus se propague desde el tracto respiratorio hasta el cerebro”, advirtió en un párrafo de su artículo.

En otro estudio publicado en The Lancet Neurology, el 2 de julio de 2020, expertos de la Universidad de Liverpool revisaron los casos de 901 pacientes infectados de coronavirus y detectaron una serie de problemas en las regiones cerebrales.

Aunque “hay detalles insuficientes”, se registró encefalopatía en 93 pacientes, 16 de ellos (7%) de 214 pacientes hospitalizados con COVID-19 en Wuhan, China, y 40 (69%) de 58 pacientes en unidades de cuidados intensivos en Francia, de acuerdo con el mismo informe.

La anosmia, pérdida total del olfato, y la ageusia, ausencia del sentido del gusto, son comunes. Del mismo modo, la enfermedad cerebrovascular aguda también se genera entre un 2 a un 6% de pacientes hospitalizados tras infectarse de COVID-19.

La anosmia o pérdida de la capacidad olfativa puede estar relacionada al hábito de fumar o efectos secundarios de medicamentos. Foto: gooddoctor.co.id

Myoung-Hwa Lee y el equipo de científicos, por otro lado, hallaron sectores oscuros de sangrado coagulado en pacientes, lo que los lleva a pensar que padecieron de minihemorragias cerebrales por inflamación. “Los vasos sanguíneos muy pequeños del cerebro tenían fugas”, enfatizó Nath.

Lo más intrigante para el neurólogo Benedict Michael de la Universidad de Liverpool, desde otro ángulo, conforme a un artículo de la revista Nature, es que algunos jóvenes sin factores de riesgo están teniendo “cambios agudos en el estado mental”.

El 8 de julio de 2020, la revista Brain publicó un artículo llamado “El espectro emergente de la neurología COVID-19: hallazgos clínicos, radiológicos y de laboratorio”. Allí se asegura que ciertos pacientes experimentan episodios de delirio.

Asimismo, siete personas desarrollaron el síndrome de Guillain-Barré, una afección inmunológica que ataca a los nervios por una infección bacteriana o viral aguda, según apunta la Mayo Clinic, con una tasa de mortalidad del 4 al 7%.

Los firmantes de este estudio analizaron a 43 pacientes (de 16 a 85 años) contagiados de COVID-19 en el Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía de Londres, entre abril y mayo de 2020.

Mientras 10 de ellos soportaban una inflamación severa en el cerebro, una mujer de 55 años afirmaba que sentía la presencia de leones y monos dentro de su casa. Incluso llegó a pensar que un amigo o familiar fue reemplazado por un impostor: a esa alucinación se le denomina delirio de Capgras, un trastorno neuropsiquiátrico.

Para Myoung-Hwa Lee, la relación clara entre una enfermedad neurológica y el coronavirus aún permanece en suspenso, a pesar de todos estos indicios. “Es posible que el virus haya sido eliminado en el momento de la muerte o que los números de copias virales fueran por debajo del nivel de detección de nuestros ensayos”, subrayó al respecto.

Nath, en cambio, cree que este daño cerebral puede deberse a la respuesta defensiva del cuerpo contra el virus, como las alteraciones en la actividad eléctrica.

Los científicos coinciden en que existen limitaciones al no revisar un mayor número de casos. Mientras tanto, la adecuación a las nuevas normas sociales será el escudo más efectivo.