El caso de los niños que desarrollaron anticuerpos contra la COVID-19 y no dieron positivo

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18 Nov 2020 | 21:23 h
La familia completa investigada por el Murdoch Children's Research Institute (MCRI) | Foto: MCRI
La familia completa investigada por el Murdoch Children's Research Institute (MCRI) | Foto: MCRI

Ante la exposición al coronavirus que sus padres contrajeron, los investigadores encontraron respuestas inmunes dentro de los tres menores.

Alrededor del mundo, los epidemiólogos no cesan en discutir por qué un tercio de niños que portan el nuevo coronavirus son asintomáticos o simplemente desarrollan la enfermedad de forma inofensiva en comparación a las complicaciones médicas en adultos.

En tal contexto, un grupo de investigadores encabezado por Shidan Tosif y Melanie R. Neeland, de la Universidad de Melbourne y el Murdoch Children’s Research Institute (Australia), reveló que dos padres de familia habían llevado al SARS-CoV-2 a su casa sin saberlo y, pese a haber registrado síntomas de la COVID-19, sus tres menores hijos dieron negativo a las prueba. Incluso se les detectó anticuerpos en la saliva contra todo pronóstico.

“Aquí mostramos que tres niños expuestos repetidamente al SARS-CoV-2 en su hogar montan respuestas inmunitarias mediadas por anticuerpos y celulares similares a las de sus padres infectados y específicas del SARS-CoV-2, sin confirmación virológica de la infección”, comentaron los científicos en su estudio.

El artículo acerca del caso se encuentra publicado en Nature Communications.

La madre de 38 años y el padre de 47 habían asistido a una boda de tres horas en marzo de 2020. Luego de tres días, regresaron a su hogar para continuar cuidando de sus hijos y empezaron los síntomas: tos, fiebre, letargo, dolor de cabeza y catarro.

En siete días, el niño mayor, de 9 años, y otro de 7 desarrollaron síntomas parecidos; su hermana de 5 años, por su parte, estaba asintomática. Al día siguiente, las cabezas de familia se sometieron a una prueba y resultaron ser COVID-positivos, a diferencia de los tres hermanos.

Lo que más llama la atención es que la niña tuvo contacto cercano con sus padres porque dormía en la misma cama. Tras ello, los investigadores solicitaron a la familia a que se realicen muestras de sangre, orina, heces, e hisopados de nariz y garganta: concluyeron que había una respuesta inmunitaria celular activa.

Neeland resaltó los niveles bajos de mensajeros moleculares en la sangre de los niños, los cuales podrían ocasionar inflamaciones. “Esto era consistente con sus síntomas leves o nulos”, comentó.

“No se sabe si esta familia estará protegida de la reinfección con SARS-CoV-2, ya que solo uno de los padres demostró una sólida respuesta de anticuerpos neutralizantes. Sin embargo, se plantea la posibilidad de que los niños de nuestro estudio también puedan tener algún grado de protección”, exponen en el apartado de Resultados.

Por fortuna, ningún miembro de la familia vio agravada su situación. El estudio ayudará a comprender el riesgo de contagio casi nulo de la COVID-19 en los niños y las peculiaridades de sus sistemas inmunológicos.

El pediatra Shidan Tosif consideró que debería existir una condición por la cual los menores asintomáticos lidian con el virus de forma más efectiva.

Leila Sawenko, la madre involucrada, calificó el incidente de “asombroso”. “Se podía ver la expresión de los rostros de los médicos. (Estaban) muy emocionados de pensar que existía este descubrimiento”, expresó más adelante.

En palabras de los investigadores, los niños se habrían infectado con el patógeno, aunque sus cuerpos montaron una cantidad justa de antivirus; así consiguieron evitar su proliferación. La carga viral, como segunda opción, pudo ser tan baja que la sensibilidad de la prueba de PCR (proteína C reactiva de laboratorio) fue ineficiente.

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