La NASA confirma el inicio del ciclo solar 25: ¿cómo afecta a la Tierra y a la humanidad?

Renzo Gonzales

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15 Sep 2020 | 18:09 h
El Sol captado en luz ultravioleta en octubre de 2014, cerca a su actividad máxima en el ciclo 24. Crédito: NASA / SDO / LMSAL.
El Sol captado en luz ultravioleta en octubre de 2014, cerca a su actividad máxima en el ciclo 24. Crédito: NASA / SDO / LMSAL.

Los polos magnéticos del Sol se han invertido. La estrella comienza a registrar cada vez más explosiones que pueden ocasionar tormentas solares en nuestro planeta.

El inicio del ciclo solar 25 ha sido confirmado por la NASA este martes 15 de septiembre mediante una teleconferencia de prensa. Expertos de la agencia espacial y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) presentaron sus análisis y predicciones sobre esta nueva etapa del Sol.

Nuestra estrella tiene ciclos que duran alrededor de 11 años. Durante estos períodos, llega a su máxima actividad antes de volver a caer. De acuerdo con los expertos de la NASA y la NOAA, el último mínimo solar ocurrió en diciembre de 2019, lo que indicó la transición del ciclo 24 al 25. Sin embargo, para confirmarlo debieron continuar las observaciones del Sol durante varios meses.

Campo magnético y manchas solares

Un misterio del Sol es que su campo magnético se fortalece al mismo ritmo que incrementa su actividad. Cuando el magnetismo está cerca de su máximo, se producen las mayores erupciones solares. Estas explosiones pueden generar eyecciones de masa coronal, en las que miles de millones de toneladas de material caliente son arrojados al espacio.

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Cuando el campo magnético del Sol se debilita, no solo disminuye su actividad: el escudo invisible que protege todo el sistema solar deja entrar una mayor cantidad de rayos cósmicos, los cuales son detectados en la Tierra. Finalmente, tras el mínimo solar, los polos magnéticos del Sol se invierten y marcan el inicio de un nuevo ciclo. El anuncio de hoy martes 15 de septiembre confirma que este evento ya ocurrió.

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Una forma de identificar el aumento de actividad es mediante la observación de manchas solares en la superficie: a mayor cantidad de estas regiones oscuras, más erupciones sufre la estrella.

“Mantenemos un registro detallado de las pocas manchas solares diminutas que marcan el inicio y el surgimiento del nuevo ciclo. Estos son los pequeños heraldos de las futuras explosiones solares gigantes”, dijo en un comunicado Frédéric Clette, director de SILSO, centro del Real Observatorio de Bélgica especializado en monitorear estos fenómenos.

Ausencia de manchas solares en diciembre de 2019, en comparación con el máximo registrado en 2014. Crédito: NASA.

Durante varios días seguidos en diciembre de 2019, los observatorios no registraron ninguna mancha solar. Sin embargo, durante los últimos ocho meses, las manchas han aparecido cada vez en mayor cantidad, lo que se ha reflejado en erupciones solares más frecuentes. “Se espera un máximo solar en julio de 2025, con un pico de 115 manchas solares”, indica la NOAA.

¿El Sol se fortalece después de 44 años?

Este es el ciclo solar 25 porque recién desde 1755 se comenzó a registrar los periodos de 11 años en que el Sol aumenta y disminuye su actividad. Precisamente durante los últimos cuatro ciclos (44 años), se ha observado una caída sostenida de la actividad solar en general. No obstante, los expertos predicen que este debilitamiento “ha llegado a su fin”.

"Si bien no estamos prediciendo un ciclo solar 25 particularmente activo, pueden ocurrir erupciones violentas del Sol en cualquier momento”, dijo Doug Biesecker, físico solar de la NOAA.

Número de manchas solares en los últimos cinco ciclos solares. Crédito: SILSO / Real Observatorio de Bélgica.

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Tormentas solares en la Tierra

Durante estos eventos explosivos, el material arrojado a gran velocidad al espacio lleva partículas cargadas. Cuando estas impactan la magnetósfera de la Tierra (capa exterior de su campo magnético), se producen las tormentas solares, que pueden tener magnitudes del 1 al 5. Esto depende de la potencia del estallido en la estrella y qué tan directo impacta a nuestro planeta la onda de partículas, también llamada viento solar.

Las tormentas solares pueden generar problemas en la tecnología terrestre, sobre todo en los satélites de comunicación, sistemas eléctricos y sistemas GPS. Las más fuertes tienen el potencial de generar apagones en ciudades enteras. Los daños en la salud de las personas no se han demostrado hasta la actualidad. Los científicos estiman que si el campo magnético de la Tierra desapareciera, las partículas del viento solar bombardearían la superficie terrestre y pondrían en peligro la vida. Afortunadamente, no hay indicios de que nuestro escudo protector pueda dejar de funcionar por completo.

Un lado positivo de estos eventos, siempre y cuando no sean extremos, es que gran cantidad de partículas ingresan por los polos e interactúan con la ionósfera, lo que genera espectaculares luminiscencias conocidas como auroras polares.

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