Los dos genios que vivieron 76 años para revolucionar nuestro conocimiento

El 14 de marzo coincide con el nacimiento de Albert Einstein y la muerte de Stephen Hawking. Uno mostró como funciona el universo, el otro nos dijo cómo acabaría.

Albert Einstein y Stephen Hawking. Fotos: Difusión.
Albert Einstein y Stephen Hawking. Fotos: Difusión.
Renzo Gonzales

Las fechas evitan que nos olvidemos de sucesos históricos, pero, a veces, también nos recuerdan increíbles coincidencias. En este caso, tenemos al físico Albert Einstein, cuyo nacimiento ocurrió en una fecha que, casi 140 años más tarde, sería el día la muerte de su más brillante sucesor, Stephen Hawking. Dos genios que vivieron 76 años.

Albert Einstein nació el 14 de marzo de 1879, en Ulm, Alemania. Antes de cumplir los 30, ya había formulado la teoría de la relatividad especial, la cuál le dejó en claro a la humanidad que el espacio ni el tiempo eran constantes, sino que dependían de la velocidad del observador. De esta manera, formuló su famosa ecuación E=mc² (energía (E) es igual a masa (m) por velocidad de la luz (c) al cuadrado).

Lo que se pudo deducir de aquella fórmula es que, al viajar más rápido y aumentar la energía, la masa se incrementa, pero mientras más masa tiene un objeto, es más difícil acelerar. Por tanto, nada puede alcanzar la velocidad de la luz.

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La gravedad no era lo que se pensaba

Diez años más tarde, Einstein publicó la teoría general de la relatividad, que incorporó la gravitación. Hasta ese entonces, el máximo referente en cuando a la explicación de las leyes de la gravedad era Isaac Newton. No obstante, Einstein desafió la imaginación de todo el mundo al describir a la gravedad como una propiedad geométrica del espacio-tiempo.

En concreto, explicó que el tejido del espacio-tiempo se curva o “deforma” en presencia de una masa. Esto afecta a cualquier otro objeto cercano que, dependiendo de su propia masa, se mueve en torno al otro cuerpo.

La gravedad de Einstein se pudo comprobar en nuestro sistema solar: el Sol, al ser el objeto con mayor masa, deforma el espacio-tiempo a su alrededor, de tal manera que todos los planetas y asteroides cercanos terminan rodeándolo. Lo mismo se comprobó en el universo conocido.

La Tierra y los demás planetas giran alrededor del Sol.

Pero su teoría lo llevó a concebir la idea de un objeto tan denso que se hunde en el espacio-tiempo muy profundamente, de tal manera que no dejaría escapar nada que cayera en esta región, ni siquiera la luz. Predijo la existencia de los agujeros negros, pero nunca pensó que fueran reales.

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La clave eran los agujeros negros

Décadas después, estos extraños objetos fueron estudiados al detalle por el británico Stephen Hawking, que en los años 70 determinó que los efectos cuánticos hacen que los agujeros negros brillen como cuerpos calientes, algo sorprendente teniendo en cuenta que estamos hablando de objetos oscuros.

En 1976, Hawking lanzó su “teoría de la radiación”, que propone que los agujeros negros son capaces de emitir energía, perder materia e incluso desaparecer. Esto alborotó a muchos científicos, ya que contradecía a Einstein, quien afirmó que nada de información podría salir de un agujero negro.

Hawking fue lo suficientemente sabio para corregirse a sí mismo. En 2004, indicó que en realidad los agujeros negros destrozan todo lo que consumen y recién lo liberan cuando se evaporan.

Representación de un agujero negro. Crédito: NASA.

Lo mejor vendría después, cuando Hawking incursionó en el estudio del origen del universo. En su época, la teoría del Big Bang o la Gran Explosión aún no había sido aceptada por todos los cosmólogos, pero el físico británico se atrevió a dar el gran paso.

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En colaboración con el matemático Roger Penrose, se percataron de que los agujeros negros eran como el Big Bang a la inversa; es decir, las ecuaciones utilizadas para describir a los agujeros negros también servían para explicar el origen del universo.

En ese sentido, propuso que todo comenzó en un punto infinitamente pequeño y denso (singularidad), y que todo terminaría de la misma manera, cuando la gravedad vuelva a comprimir el universo. Por tanto, el proceso volvería a repetirse.

De este modo, Hawking consideró que la teoría de la relatividad de Einstein implicaba que el espacio y el tiempo tuvieron su inicio en el Big Bang y tienen su final en los agujeros negros.