El viaje de Fausta hacia la vida. Federico de Cárdenas La secuencia inicial del segundo largo de Claudia Llosa (Lima, 1976) es osada. Sobre el ecran oscurecido se escucha una melopea en quechua que es una canción de horror y de memoria, en la que una anciana recuerda cómo fue violada y su marido asesinado por uniformados. Cuando el ecran se ilumina, vemos que está acompañada de su hija, que le responde cantando y hablando. Luego, sabemos que la anciana ha muerto por la reacción de Fausta (Magaly Solier), y la cámara se acerca a la ventana, pero no para descubrir un paisaje andino sino las construcciones de un pueblo joven limeño. La teta asustada es la historia del duelo de Fausta, duelo no iniciado con la muerte de su madre sino antes, desde el momento de su concepción y bajo los efectos de un síndrome de miedo que le ha sido transmitido a través de la leche materna; de ahí el personaje furtivo y ensimismado que interpreta con convicción Magaly Solier, que no osa salir sola en las noches y lleva una papa incrustada en la vagina para no ser violada y se rehúsa a ser operada, pese a los esfuerzos del tío Lúcido (Mario Ballón) con cuya familia se aloja. Fausta quisiera llevar el cadáver momificado de su madre a su comunidad, pero no dispone de medios. Se emplea con la señora Aída (Susi Sánchez), una compositora de clase alta cuya casa es una suerte de bastión asediado. La relación con su patrona será de intercambio vertical, puesto que ella, al descubrir que canta, le ofrece un pacto: le cederá una perla de su collar por cada una de las canciones de que se apropie. En la casa también está el jardinero Noé, con el que se comunica en quechua y cuya filosofía pegada a la tierra le hace saber que es posible ver las cosas de otro modo. No es esta la única contradicción que muestra la película, que lanza una mirada humorística y de curiosidad hacia ese país de todas las sangres que evoluciona en la capital y cuyo colorido y costumbres pueden parecer surreales a quien se detenga a contemplarlos. Pero no hay el menor sentido despectivo o racista en la visión que se da sobre ese mundo abigarrado. El pacto entre Fausta y la señora Aída se rompe cuando esta última siente que la joven ya no le es de utilidad. Pero el abandono de Fausta en plena noche es también su descubrimiento de que puede vencer a la oscuridad y vuelve a la casa-fortaleza a tomarla por asalto y llevarse sus perlas (el momento es presentado por Llosa más como episodio simbólico que realista). Al mismo tiempo el jardinero, que la encuentra desvanecida en la calle, la lleva de retorno a la posta médica, donde acepta ser operada. Las últimas imágenes, que son las de una sanación, presentan a Fausta llevando el cuerpo de su madre a conocer el mar, al mismo tiempo que viaja con su familia al Ande. La teta asustada es muy parecida a Madeinusa, y no solo por contar con Magaly Solier. Como ella, Fausta tiene un trauma profundo del que debe liberarse (en Madeinusa es el incesto) mediante un periodo de duelo y con ayuda de elementos simbólicos y rituales, que la realizadora presenta como un paso de la oscuridad a la luz. Pero La teta asustada es una obra más cuajada con mayor control narrativo (tal como lo demuestran sus audaces elipsis) y con un abordaje original de la problemática derivada de la guerra interna. A sus tempranos 32 años, Claudia Llosa demuestra estar madura para grandes proyectos. Y Dirección y guión: Claudia Llosa Fotografía: Natasha Braier Música: Selena Mutal Intérpretes: Magaly Solier, Susi Sánchez, Efraín Sole, Mario Ballón, Bárbara Lanzón, Antolín Prieto. Premios: Oso de Oro (Berlín), Internacional de la Crítica (Fipresci). Producción: Perú/España, 2009 Duración: 94 minutos Close up Si viviera John Ford (1895-1973) estaría por cumplir la bíblica edad de 114 años. Pero este clásico de clásicos ha hecho noticia este año a partir de una espléndida versión restaurada de El ocaso de los cheyennes (Cheyenne autumn, 1964), que pudo verse en pantalla grande en el Festival de Berlín y cuya copia es disputada por varias cinematecas. Aquí es posible que llegue únicamente en DVD. Cartelera El estreno debiera ser Rudo y cursi (Carlos Cuarón), que reúne de nuevo a los actores y amigos Gael García Bernal y Diego Luna. Entre lo que queda y debe verse, es fácil apostar por La teta asustada y Gran Torino. Prodigio musical graduado en el Conservatorio a los 15 años, Michel Legrand es autor de los scores de unas 80 películas desde 1955. Inseparable del cine de Jacques Demy, también trabajó con Godard, Truffaut, Vardá y en EEUU (Thomas Crown, Verano del 42 y Yentl le ganaron el Oscar). Legrand fue objeto de un homenaje en la Cinemateca Francesa, que incluyó su largo Cinco días en junio (1989). Con motivo de la reciente partida de Guillermo Thorndike (69), muy pocos han recordado su trabajo como guionista para el cine peruano, que se plasmó en Muerte al amanecer (Francisco Lombardi, 1977) y Abisa a los compañeros (Felipe Degregori, 1980). Sabemos que tuvo otro proyecto con Lombardi, ambientado bajo Leguía, que no cuajó.