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La exigencia del cambio

El 84% de los peruanos sabe que el país es gobernado para unos pocos y esa constatación es el primer paso para exigir mayores espacios de participación ciudadana en las decisiones públicas.

editorial
Editorial de hoy, domingo 25 de octubre.

En las últimas décadas, millones de peruanos han sacado adelante a sus familias ante la ausencia del Estado como garante de condiciones mínimas para el desarrollo y a pesar del abuso de quienes han concentrado el poder. Ese esfuerzo convive con una perspectiva de muchos ciudadanos de que los servicios esenciales no se distribuyen con equidad y que los derechos declarados en la ley no necesariamente se hacen realidad en la vida misma.

La III Encuesta Nacional de Percepción de Desigualdades, elaborada para Oxfam, afirma que el 84% estima que el país está gobernado por grupos influyentes que actúan en beneficio propio, el 86% considera el acceso a la justicia profundamente desigual y el 81% señala lo mismo sobre la salud.

Por otro lado, el 72% reconoce además las brechas económicas cada vez más grandes entre los que más tienen y los que menos, y 70% identifica como grave la distancia entre Lima y el interior del país.

Sin embargo, en la anterior evaluación realizada en 2024, el 33% calificaba las brechas como totalmente inaceptables, y hoy lo afirma solo el 25%. Y ese retroceso no debe pasar por agua tibia.

La apuesta de los peruanos por el ascenso individual, ha impulsado la visión anárquica del “sálvense quien pueda”. De hecho, según el propio estudio, dos tercios sienten que su situación supera la de sus padres a la misma edad, mientras ocho de cada diez confían en que sus hijos vivirán mejor.

Esa percepción se contradice con la gran cantidad de jóvenes peruanos que quieren irse del país ante la ausencia de políticas claras que favorezcan vivir en una sociedad pacificada y garantista de los derechos ciudadanos.

Lamentable, los que administran deficientemente los recursos públicos pueden encontrar en ese optimismo de supervivencia una justificación para sostener su captura del Estado en desmedro de sus propios ciudadanos.

Como muestra reciente, los peruanos han escuchado a la propia presidenta, decir que ante la inminente emergencia por el fenómeno El Niño, ya no hay nada que hacer.

Y eso debería ser inadmisible de una gobernante. Esa evaluación la hacen los ciudadanos que buscan mejores condiciones de sus descendencias. En esa construcción de una ciudadanía efectiva, los jóvenes han demostrado que no han claudicado. Prueba de ello son las protestas ocurridas anoche exigiendo al gobierno atender sus necesidades prioritarias. Estas páginas quieren ser eco de esas demandas.

La trama del poder mundial: preservar y ampliar la autonomía estratégica, por Manuel Rodríguez Cuadros

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